viernes, 28 de marzo de 2008

EL FACTOR MORELIA




“Por andar de Morelia no me entero de nada” le dice Tristeza a Esperanza en la película QUE TAN LEJOS, es algo típicamente ecuatoriano!!!!!!!

Es que en el Ecuador tenemos una vocación de Morelios increíble, como me decía un buen amigo: “tienes vocación de mártir” es decir soy también un morelio del montón.

Por un lado es bueno esto pues quiere decir que somos gente sensible, y que valoramos muchas veces más los sentimientos, los afectos que lo superficial y material. Pero es arma de doble filo, pues como dice aquella frase muy sabia: “No llores porque se ha ido el sol, pues las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”

Uno de los frutos del camino de Santiago (descrito ya por el blog de Pablohttp://pablodavidb.blogspot.com/2008/03/el-camino-de-santiago-parte-1.html )fue darme cuenta de esto, pues mientras caminábamos hablábamos de lo duro que es estar fuera de la pacha mama, lo de la dificultad de encontrar amigos como los panas ecuatorianos, etc, etc, aflorando otra vez más el factor Morelia. Incluso mientras caminábamos surgían nuestros dolores que nos impedían dar un paso más, y no camino porque no camino, no comprenden el dolor de mis pies, no ven que soy pie plano!!!!!!!!!!! otra vez factor morelia.

Recordaba que cuando eran las votaciones aquí en Madrid y por primera vez los ecuatorianos podíamos votar, había una cola interminable de gente durmiendo desde la madrugada para poder hacerlo, yo no podía entender por qué!!, si no es obligatorio votar, y si había suficiente tiempo para ir durante todo el día, pues es el factor Morelia de nuestra gente que tenemos vocación de sufrimiento, vocación de mártires.

Bueno así somos, morelios, pero buena gente. Dicen que Humboldt, o uno de estos exploradores que estuvo por nuestro país hace más de un siglo, describía al Ecuador así: “es un país, donde su gente se alegra con canciones tristes”, factor morelia otra vez. Solo basta con oir un pasillo de esos puñaleros, cortavenas, para encontrarnos con nuestra vocación.

Y ahora que estamos post-pascuales me viene mucho la imagen de María Magdalena con su factor Morelia en la puerta del sepulcro llorando porque el cuerpo de Jesús no estaba ahí, mientras El mismo resucitado le hablaba sin que ella se de cuenta: “por qué lloras, no busques a los vivos entre los muertos”, y es que nos pasa mucho que lloramos por lo que no hay, no tenemos, o nos hace falta, sin disfrutar de la vida, de lo que tenemos y donde estamos.

Así que mis queridos morelios, no lloremos tanto y disfrutemos lo que tenemos, pero eso sí como dice la canción: “cuando tengas ganas de llorar piensa en mi”, y como buenos ecuatorianos con una puñalera de fondo, nos alegraremos con nuestra tristeza a la sombra de una cerveza bajo un sol pilsener.


jueves, 6 de marzo de 2008

MI PUEBLITO ESPAÑOL



Siempre he pensado que el crear lazos afectivos con las cosas, personas y lugares es una cualidad que se convierte en el más perverso de los defectos, pues esos lazos se convierten en cadenas muy pesadas cuando tienes que mudarte, cambiarte de trabajo, de barrio y peor cambiarte de país. Que duras se hacen las despedidas, y cuánto hechas de menos a esa gente, a esas cosas y a esos lugares que ya no verás todos los días.

Pues ahora voy a contarles de un lugar, MI PUEBLITO ESPAÑOL, que ha dejado de ser un lugar para ser mi lugar, ese adjetivo posesivo hace la diferencia cuando empiezas a enlazarte afectivamente con el sitio físico y su gente.

Esta a 1 hora, 2 horas o hasta 3 horas distante de Madrid, casi como ir desde Latacunga o Ambato rumbo a Quito, estas diferencias dependen del medio de transporte público que cojas: tren, autobús, o tren más autobús, o autobús más metro. En todo caso esta distancia es negativa si tienes que ir a Madrid con urgencia pero es una bendición si quieres alejarte del mundanal ruido, el estrés, la gente, las colas, los atascos y la contaminación de la capital española.

Mi pueblito español es una mezcla de Walt Disney World, Píllaro y alguna ciudad perdida de Marruecos. Lo primero pues es un pueblo con construcciones nuevas donde todas las parejas pijas (aniñados-plásticos) han decidido construir o comprar un chalet (casita) respetando el esquema de casas de teja, con segundas plantas abuhardilladas y chimeneas. Es lo segundo pues entre las casas nuevas aún quedan pocas viejas con sus tejas cayéndose, muros de adobe y terrenos abandonados en donde seguramente el siglo pasado se encontraban productivos huertos eliminados ahora por la comodidad del mundo actual. Y es lo tercero pues está lleno de marroquíes inmigrantes y niños hablando una lengua extraña jugando en el parque central mientras sus padres están en la mezquita, pues hasta mezquita tenemos!!.




Como buen pueblo español, parece casi desierto en las horas de la siesta, todo cerrado y hasta las cigüeñas parecen dormir. Pues aquí sí te visitan las cigüeñas con una frecuencia anual, y es tan formal y oficial su visita que hasta el ayuntamiento les ha instalado su nido en la torre de la Casa Mayor y otro en la Iglesia. Y parece que siempre traen niños al pueblo pues una vez terminada la siesta, parecen surgir de todos lados invadiendo el parque central con sus cochecitos, sus pelotas, sus bicicletas y sus padres que se dedican a hablar de los vecinos, pues pueblo chico infierno grande.

Y ya que estamos hablando del parque central, a parte de lugar de diversión de los niños, sirve como lugar de encuentro para adultos, como sala de cine al aire libre en las noches de verano, como salón de actos para los partidos políticos que hacen su campaña (principalmente el PP), como comedor comunal en los días de paella y mariscada, y como escenario para los conciertos durante las fiestas de septiembre y la de abril.

Lo bueno y malo es que mi casa-piso-departamento queda junto a la plaza. Así que nos enteramos de todo: podemos ver las películas desde la terraza, escuchar la música a la madrugada mientras intentas pegar los ojos, y recibir los olores de la comida que promociona al partido político en campaña. Lo genial es que como dice mi vecino y profesor de la Universidad, “tu piso tío es el más alto del pueblo”, y es cierto porque tenemos una vista de 180 grados desde donde veo las estaciones pasar y las golondrinas de verano volar.

Así es la vida en mi pueblito español, en donde tienes todos los bancos alrededor de la plaza, en donde el carnicero te saluda comentándote que la noche anterior eliminaron a tal o cual persona del reality show de moda, en donde el peluquero te comenta que ya no sabe que hacer para conseguirse una ayudante estable, y donde a veces te cortan el agua y la luz justo cuando estás enjabonado en la ducha.

Mi pueblito español rodeado de Dehesas (campos de encinas mezclados con campos de cultivo), en donde de vez en cuando te sorprende una ardilla comiendo las piñas del pino longevo de la plaza central, o un conejo que corre más rápido que tu cuando sales a trotar, o un grupo de ovejas que nunca descubres de donde salieron y a donde fueron. En donde a veces te sientes en casa pues en el horizonte vez unas montañas fantasmas y lejanas a veces cubiertas de nieve o a veces invisibles por la niebla.

Este es ahora mi lugar, donde a veces quisiera destruir esos lazos para cuando, al igual que esas cigueñas de la torre, me toque emprender el vuelo no tenga que cortar pesadas cadenas que me impidan volar.