Ahora entiendo que esta foto de un otoño lejano en el tiempo y la distancia era una foto profética de lo que estoy viviendo en el presente.
Sé que muchos no entenderán lo que hace un PhD recién llegado a su país trabajando en un colegio, en la ciudad donde nació, en su país "tercermundista". Pero también tengo la certeza que muchos que ahora están alejados de sus raíces, de lo que ha construido su identidad, lejos de sus seguridades, de su familia y de su tierra, podrán entenderme.
A veces sólo valoramos las cosas cuando ya no las tenemos o cuando están lejos. Y esa ausencia o lejanía de nuestros orígenes hace que volvamos en donde empezamos, volvamos a lo que nutre nuestra vida, aunque a veces tengamos que quitar esa tierra que nos impide llegar a las raíces. Y esa tierra es muchas veces el qué dirán, la incomprensión y el rechazo de quienes piensan que debes estar en lo alto, allá arriba en el dosel, en donde todos te vean y no en las profundidades de la tierra.
Y cuando vuelves a las raíces sientes nuevamente seguridad y te reconcilias con lo que tú eres y tu identidad. Tal vez por esto he vuelto a la casa de la madre, a la ciudad que me vió nacer, al colegio donde recibí los valores más importantes que determinaron mi vida, y a hacer lo que más me gusta, servir a los demás luego de ser más, si es que ser más significa ser PhD, aunque no lo creo.
Ahí estoy ahora en medio de las raíces, nutriéndome y nutriendo a los que empiezan a germinar. No sé por cuánto tiempo más, pero lo que sé es que las raíces sostienen, alimentan y dan fruto, aunque muchas veces tengan que pasar desapercibidas y cubiertas de tierra.
DESDE MIS RAÍCES,
EDU
