viernes, 30 de octubre de 2009

FALTAN 30 DÍAS


Y el sentimiento se repite, vuelve esa sensación rara que divide al corazón. Por un lado el corazón se acelera pensando que pronto verás, sentirás, escucharás, saborearás y hasta olfatearás todo eso que ha sido parte de tu identidad por más de 30 años y que ha estado ausente los últimos años. Pero también esa aritmia cardíaca que anuncia la proximidad de nuevos retos y viejos temores.

El miedo al cambio es evidente, el cambio lo esperamos pero siempre nos sorprende cuando menos lo esperamos. Lo que te gustaba ya no te gusta, lo que estaba ya no está, que quien era niño ya no lo es, quien era joven ahora es viejo, quien era tu amigo tampoco lo es, quien no era tu amigo ahora resulta que lo es, el soltero está casado, y el casado ahora divorciado, y lo que es peor quien pensabas ser ya no lo eres.

El reto a convivir con esos cambios y saber que el paso por tu tierra es por ahora todavía algo transitorio pero que pronto será algo definitivo. El reto de saber que ahora tienes dos mundos pero que sólo podrás estar en uno, que para estar en uno debes renunciar a la gente del otro, porque a pesar de que desde niño muchas veces te lo decían aún no aceptas que no lo podemos tener todo. Que toda opción implica renuncia y que toda renuncia implica un dolor y que el dolor es parte de la vida.

Faltan 30 días a veces eternos y a veces demasiado cortos para poder ir tranquilo de un mundo al otro, y poder estar en paz disfrutando del uno sin que ese corazón arítmico se quede en el otro.

lunes, 5 de octubre de 2009

A LA VOZ FEMENINA DE NUESTRA BANDA SONORA


Muy pocas voces tienen el don de cantar nuestros sueños, nuestras luchas, nuestras decepciones, nuestras alegrías, cantaba a las COSAS SIMPLES, cantaba a nuestra humanidad. Tal vez es este otro motivo para DAR GRACIAS A LA VIDA, pues su voz hizo de nuestra vida una canción.
Aún recuerdo cuando nuestro himno de batalla en SIGVOL se encarnaba en una canción, su voz nos ayudaba A OFRECER EL CORAZÓN, no importaba si teníamos dificultades, poco tiempo o si EL TIEMPO ERA VELOZ, siempre estábamos como esa MAZA, listos para cambiar al mundo, para cambiarnos un poquito y cambiar lo que tocábamos con nuestros sueños, seguros de que CAMBIA TODO CAMBIA.
Siempre estuvo presente esa voz en los primeros envíos de voluntarios a Guamote, cuando repartiamos vasijas de barro con semillas, contagiándonos de alegría, pues esa voz siempre HA DADO ALEGRIA A NUESTRO CORAZÓN. Pero también nos ayudaba a canalizar las penas, las ausencias, y hasta la muerte como la de aquella “mamita de Guamote” a cuyo funeral asistimos caminando desde la montaña hasta el pueblo, otra muerte de una humilde moría como LA CIGARRA de su canción.
Pues cantaba a los humildes, a lo sencillo, a las víctimas de una sociedad injusta como aquella ALFONSINA que se hundió en el mar, y que siempre resucitaba en las guitarreadas, en los conciertos, en esas noches de bohemia, y ahora hasta en los talleres de movimiento. Cantaba también a esas mujeres, a esas MARÍAS que como la de Nazareth siguen con su presencia humilde y casi tácita trabajando, cuidando a los niños, INDIOS y negros a quienes les cantan DUERME NEGRITO, velando su sueño.
Esta voz parecía conocernos por dentro y por fuera, sabía quienes somos, quien SOY, y conocía hasta nuestros temores y tristezas esas que no queremos recordar como la triste ZAMBA PARA OLVIDARTE. Ahora que se ha ido SOLO LE PIDO A DIOS, que esa voz no muera, y nos siga alimentando y motivando, que siga nutriendo nuestros sueños, nuestras luchas, que nos siga acompañando mientras EL TIEMPO PASA y mientras volvemos A LA TIERRA DE UNO.

jueves, 1 de octubre de 2009

CUENTA REGRESIVA: sólo 60 días!!


60 DÍAS para poner otra vez los pies en mi verdadera realidad,
para reconocer en otros rostros mis propios rasgos y gestos sin pantallas ni web cams,
para abrazar hasta que se besen los corazones y para nutrirme de esa tierra,
de esa pacha mama en donde están mis raíces.
60 DÍAS para no sentirme raro con mi acento diferente,
para dejar de ser extranjero y ser nacional del nacional, racional.
60 DÍAS para ver mis montañas verdes, y sentir calor de hogar
donde te esperan con una sonrisa, una broma, un chuta o un achachay.
60 DÍAS para ver los cambios, y lo que has cambiado,
para ser testigo de esas canas o centímetros demás,
para ver que todo sigue ahí aunque ya muchos no estarán.
60 DÍAS para vivir un acontecimiento familiar de esos que cambian la vida,
que alteran la rutina y que entre lágrimas y sonrisas nos agitan el corazón.
60 DÍAS para volver, cantar el chulla quiteño, viva los novios, dulce Jesús mío y recitar el testamento del viejo; cargando baterías y y mucho más.
SÓLO 60 DÍAS NI UNO MÁS!.