jueves, 22 de julio de 2010

DE OTRO MUNDO!!



Pues así me siento a veces, como E.T. en otro mundo. Es raro pues aunque uno se adapta a otro lugar mientras más lo conoces tienes más la certeza de que no perteneces al mismo. Y hablo a dos niveles: el mundo España y el mundo Científico.



El Mundo España es muy europeo mediterráneo, es decir siendo un primer mundo con tecnología, transporte excelente, grandes ciudades e infraestructuras urbanas, el clima mediterráneo y la cultura ibérica hacen de esta una sociedad de consumo y mucho disfrute del ocio y tiempo libre. Esto me cuestiona pues en mi mundo Ecuador casi hasta te sientes mal cuando disfrutas mucho, incluso hasta te dicen que si te ríes mucho te viene la mal suerte, pues no puedes permitirte tanto placer y confort mientras la economía está como está, es decir en crisis (bueno Ecuador casi siempre está en crisis económica, y otras muchas en crisis política y social).



A veces siento que este mundo es superficial, pues todo el mundo sólo piensa en viajes, ocio, actividades de fin de semana: que si el surf, el esquí, la escalada, bucear, yoga, pilates, capoeira, batuca, padel, footing, rafting, spinning, biking, y demás “ings”. Mientras que en Ecuador las pocas vacaciones que teníamos las destinábamos a proyectos sociales: que si Guamote, el campamento vacacional de la Lucha de los Pobres, y construir viviendas en Guayaquil, etc, etc. Pues aquí me siento raro o me ven raro pues nunca he buceado, esquiado, escalado, etc. Francamente no sé que es mejor lo de aquí o lo de allá, y no quiero caer en la tentación de comparar y peor de juzgar, pero a veces creo que tengo ganas de taparme con una sábana como E.T. o salir volando en bicicleta (biking o spinning?) a mi mundo raro.



El Mundo Científico es también extraño para mí. Una carrera por publicar, buscar dinero para proyectos, presentarte a oposiciones, plazas fijas, aspirar a una beca, postdoc, a una estancia. Un mundo en donde sólo vales si has publicado y coordinado proyectos. Un mundo en donde a veces es más importante el lince ibérico, o el cambio climático, que la misma gente que está a tu alrededor o que no entiende que no puede talar un bosque o matar un animal para sobrevivir. Esto sí es grave pues puede ser que erré en mi vocación o es que estoy ya cansado de la tesis!! Dónde está el amor a la naturaleza idílico por el que uno se hizo biólogo, dentro de toda esta carrera y sin sentido??



Cuando te sientes así como un extraterrestre, hay que hacer lo de E.T. phone home!!! Contactarte con tu mundo y hablar con otros como tú!!!

jueves, 1 de julio de 2010

KOROGOCHO Y ZÚRICH

Dos mundos tan diferentes en un mismo planeta, y en ninguno de los dos he estado. Al menos uno de los dos sabía donde estaba y siempre lo he oído mencionar, pero Korogocho???? Ni si quiera es mencionado prefiere ser olvidado; pues ya ven que no son los únicos en desconocer este lugar de Kenia.

Es increíble como sin haber pisado estos lugares es como si los conociera. Debo dar gracias por esto a dos amigos, Pablo y Fernando, quienes sin conocerse entre sí y sin saberlo me describieron verbalmente y por mail estos dos mundos el mismo día.

“Era como estar metido en los dibujos de Heidi, con las montañas, el abuelo, Niebla y hasta Copo de Nieve, claro que con mucha tecnología agropecuaria dentro de esas casitas de madera y techo triangular rodeados de flores” me decía Pablo impresionado y entusiasmado luego de haber disfrutado de un largo fin de semana en Suiza.

“Aún no puedo procesar las imágenes del día de hoy en el slum (suburbio por decir algo) más grande, denso y violento no sólo de Africa, sino del mundo” leía en un mail de Fernando quien está viviendo una experiencia en la zona más pobre de un país del continente igualmente más pobre. Los ojos de Pablo brillaban cuando me describía los lagos y ríos cristalinos de Zurich donde la gente parecía tener todo el tiempo del mundo para disfrutar en familia del esperado y, me imagino que corto, verano. “Que calidad de vida Edu, la gente ahí vive tan bien, sin prisas, con una conciencia ecológica, cultivando sus huertos caseros, disfrutando en familia de los parques y montañas en donde la basura parece no existir, donde el reciclaje ya es parte de los hábitos, y donde la contaminación ha sido combatida mediante el orden, disciplina, respeto y amor a la naturaleza. Todo el mundo en bicicleta y con jardines y huertos comunales”.

“Me quedé de piedra cuando vi a un niño en la cumbre de una montaña de basura de al menos 50 m. de ancho por 20m de alto, pensar que hace dos generaciones seguramente la basura habría sido una gran roca desde donde divisaban las inmensas estepas africanas”, así nos describía Fernando una de las imágenes que se le quedaron impregnadas en la mente, y el olor grabado en su ropa luego de visitar Korogocho. Las “casas” por decir algo, más bien chabolas son construidas de hojalata o tapas metálicas que les permite protegerse en algo de la lluvia, pero en nada del calor. Aquí la gente no vive, sino que sobrevive de la basura que reciclan y que está por todo lado, completando su modus vivendi con la delincuencia. Buscan ropa para venderla, y cualquier cosa que pueda servir, compitiendo con ratas, gatos y garzas. “Menos mal que aún no llega la época de lluvias pues no se podría caminar por esos senderos de tierra y basura, en donde un niño te puede meter un cuchillo si no le das la ropa que llevas puesta”

Lo más impactante de esto es que la cantidad de gente que sobrevive en Korogocho es mayor que la que vive en Zurich pero en mucho menos superficie y el 30% tiene Sida. Dos mundos un mismo planeta, aquí hay un mar que separa las dos realidades. En Latinoamérica ese mar es muchas veces una pared o una valla o la propia indiferencia.