martes, 16 de diciembre de 2008

viernes, 5 de diciembre de 2008

ECUAPALABRAS QUE ABRIGAN EL ALMA

“Se aproxima un frente frío, bajarán las temperaturas recomendamos abrigarse los próximos días…” dice el presentador del clima en el noticiero matutino mientras el mapa de España marca como máximas para la semana las que serían mínimas en Quito, bueno en Guamote diría yo.
Es que uno no se da cuenta de lo influyente que es el clima hasta que sales del lindo Quito de mi vida. El frío te invita al recogimiento, te asusta, te adormece, te frena, te hace más pasivo, te instala, te hace más lento, más perezoso, incluso más introvertido. Te aleja de la naturaleza y te acerca a la comodidad, a la calefacción, al confort. Lo bueno es que te invita al calor de hogar, al acercamiento con las personas, a ser menos activo pero más receptivo y escuchar más.

Y es justamente escuchando, en una tarde fría cuando al salir para la calle cerrándonos los abrigos, poniéndonos los gorros, guantes, bufandas y demás armaduras para encarar al frío, cuando del fondo del alma de mi amigo ecuatoriano le sale un ACHACHAY que frío hace, fue en ese momento que el único que le entendía era yo. Que linda palabra carajo!!! “ACHACHAY” tan sentida, tan espontánea, tan descriptiva, casi una onomatopeya que describía perfectamente lo que nuestros cuerpitos latinos estaban sintiendo. Sólo fue escucharla para calentarme un poquito más, como un hechizo o un conjuro, para empezar a sentir calor como cuando te tomas un canelazo bien caliente en el país chiquito cerquita del cielo.

Estaba claro, hay palabras que te transportan, te enfurecen, te enternecen, pero las ecuapalabras cuando estás lejos de tu tierra tienen la capacidad de abrigarte el alma. Que alegría fue escuchar ese achachay que nos hace diferentes, que es nuestra marca, nuestro documento de identidad de serranos ecuatorianos con la “rr” bien arrastrada. Pero hasta el CHUTA ahora me parece bonito, casi música para los oídos y caricia para el alma. Pero la que se lleva el galardón de palabra calefón del alma es ÑAÑO(A), expresa tantas cosas: cercanía, fraternidad, confianza, tu hermano de sangre que a veces no solo es ñaño, sino ñañito(a), con más dulzura, con más cariño. Es que sólo de oírla el corazón helado empieza a derretir su hielo pues late más fuerte.

Y así tantas ecuapalabras que nos abrigan el alma y nos permiten soportar el frío de este largo invierno que ni siquiera empieza pero que ya nos saca esos achachay bien sentidos que por paradójico que parezca me genera calor. Qué CHÉVERE es poder identificarlas e identificarnos cuando las escuchamos a miles de Km. de tu tierra. Y aquí van algunas más: