miércoles, 24 de junio de 2009

SOÑANDO!!!!

“Toma Edu, coge la hamaca y vuela” me decía mi compañero Rubén desde el cielo quiteño, parecía flotar usando su propia hamaca como un parapente que le levantaba varios metros del suelo. “No puedo Rubén, me da miedo, nunca he volado y menos con
una hamaca”. Entonces anudó su hamaca a la mía y me remolcó sobre los aires, yo no hice más que sentarme en la hamaca sujetándome con todas mis fuerzas mientras veía que las casas y los carros se hacían pequeñitos bajo mis pies. Tenía un vértigo increíble pero a la vez era fascinante ver los templos, los techos rojos, las terrazas desde arriba y las montañas casi a mi misma altura.



Rubén no paraba de maniobrar como un experto mientras yo tenía que dejarme llevar sin controlar nada de mi hamaca, que por cierto era tejida y de colores. Volábamos sobre los templos y las iglesias, y le dije que paremos sobre la terraza de la Iglesia de la Compañía. Qué bonita estaban esas cúpulas, iluminadas y con una vista hermosa del centro, de San Francisco. “Esta es mi Iglesia preferida” le decía a Rubén quien sobrevolaba por primera vez la ciudad de la que tanto le hablé.



“Pues ahora te voy a llevar a las laderas del Pichincha” me dijo Rubén, cogiendo su hamaca y lanzándola hacia el cielo, donde como por arte de magia parecía engancharse con una corriente de aire y llevarnos a un barrio muy popular casi marginal en las laderas del Pichincha. Parecía retroceder en el tiempo, pues era el barrio donde daba catecismo “Toctiuco”, en mis épocas de adolescente idealista. Sus calles estrechas y ascendentes parecían pistas aéreas donde nos escurríamos y flotábamos sin pisar el suelo. Repentinamente apareció un vecino del barrio como enfadado que parecía reclamar a Rubén de algo que había robado, nosotros tratamos de escondernos entre las callejuelas del barrio, pero la gente nos seguía. Hasta que Rubén haciendo una maniobra se elevó hacia los cielos nuevamente y me dejó con los pies sobre la tierra. “Edu … arregla tú el problema con ellos, que yo tengo que irme”. Y me dejó ahí con esa gente y con ese problema!! Hasta que el calor del verano Madrileño me despertó repentinamente, estaba sudando.

INTERPRETACIÓN DEL SUEÑO:
RUBEN: un compañero ya doctor, excelente biólogo y que últimamente ha publicado mucho en la Universidad. Hace poco me ayudó a escalar por primera vez en mi vida. Indiscutiblemente le admiro y el llegar a su estatus sería como liberarme y volar!!!
HAMACA: mi comodidad y tal vez mi seguridad, por eso es de colores tejida y complicada, a la cual me aferro, y es la hamaca de Rubén la que me sube al aire, a ese doctorado a esa libertad, no es mi comodidad.
QUITO: sobrevuelo mi ciudad a la cual extraño tanto, y sobre la cual quiero volar con libertad como doctor, con una meta alcanzada, algo que no puedo hacer todavía.
LA COMPAÑÍA Y LAS IGLESIAS: Mi referente espiritual, sobre la cual tomo un respiro y sobre la cual descanso y hablo mucho, tal vez es el referente CVX, o religioso.
TOCTIUCO: Luego de visitar la iglesia vamos a este barrio popular, tal vez es la vocación apostólica, a donde voy como doctor, donde esa gente que tiene un problema con Rubén, el extraño y el extranjero, pero quien se queda ahí soy yo, para solucionarlo, o estar con ellos. No me quedo volando con mi doctorado sino con los pies sobre la tierra y él se lleva al cielo su hamaca y la mía.
VAYA SUEÑO!!!!!

lunes, 1 de junio de 2009

¿VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS?


Así con interrogación al final y no con admiración como lo escribió Gustavo Adolfo Becker en la época del romanticismo español (http://www.educacion.gov.ar/efeme/21desetiembre/primavera/volveran.html). Mis golondrinas van con interrogación pues presiento que no volverán, o al menos yo no las volveré a ver.
Llegan las golondrinas y con ellas llega el caluroso verano. Por las mañanas y al caer de la tarde cuando me asomo a mi ventana en el pueblito español: (http://edubarahona.blogspot.com/2008/03/mi-pueblito-espaol.html), ahí están cientos de ellas volando con movimientos circulares sin un orden establecido pero comunicándose de una forma particular. Parecen decirnos a los pobres humanos que no podemos volar, prepárate que viene el verano, los días largos y calurosos, y ese sol agresivo que tiene pereza y no quiere irse a dormir.
Lo más seguro, y al menos eso espero, que el próximo año ya no las vea volar, pues si Dios quiere en vez de golondrinas serán colibríes tornasoles, y no las oscuras golondrinas que no volverán.