jueves, 28 de enero de 2010

NADA ES MÁS PRÁCTICO...



Pues sigue el frío y desde mi ventana veo otra vez nevar. Tengo que admitir que el frío ya me ha ganado varias batallas sobretodo esas en terrenos peligrosos del corazón y del alma, como diría el experto en cuestiones del ánima donde las mociones se enfrentan, ahí he perdido por goleada, me han dado como bombo en fiesta, la cola serpentina se pasea y el rostro mas gris del diablo huma aparece en el espejo cada mañana. Y más aún cuando te das cuenta que te quejas por el frío cuando en Haití mueren por miles o cuando una familia ha perdido a tres de sus miembros muertos en la nieve.

Pero ayer hice click, ese “swich on” al leer un texto de Pedro Arrupe: “Nada es más práctico que encontrar a Dios”. Lo dijo justamente él, quien sobrevivió a la bomba atómica de Hiroshima, qué panorama más desolador puede haber después de una tragedia de esa magnitud? pues muy pocos o ninguno, sin embargo él encontró el secreto más práctico: encontrar a Dios.

Es como la nieve, fría pero inmaculadamente blanca a la vez, que cuando uno la mira con atención ve sus cristales estrellados. Pues así es este invierno frío pero si uno mira con atención encuentra a Dios en: el mail de esa amiga que te entiende y te anima, en el consejo del amigo que se preocupa y te escucha, en el inmigrante que se ríe y sonríe a pesar de no tener motivos para hacerlo, en el testimonio de dos amigos que deciden ir a Haití o en el simple hecho de darte cuenta de que está también en el frío, en el gris del cielo, en el pesimismo, en la duda, en el miedo.

Creo que nada es más práctico que encontrar a Dios y leer esta frase para hacerla vida:
“Tan cerca de nosotros no había estado el Señor, acaso nunca; ya que nunca habíamos estado tan inseguros”

(una batalla más en el invierno)

viernes, 8 de enero de 2010

DE VUELTA A ESPAÑA

Imposible resumir y muy difícil procesar y transmitir todo este mes de regalo, sobretodo cuando el frío y el cielo gris del invierno madrileño se han propuesto hacerme creer que todo lo vivido fue un sueño o algo lejano en el tiempo y el espacio.

Es cuando, en un intento por vencer al frío invernal que no conforme con dominar el ambiente exterior parece luchar por meterse en el alma, trato de buscar pruebas de que diciembre no fue un sueño sino una realidad que permanece. Es así que busco en la espalda los efectos del sol de la playa de SALINAS que dejó huellas en la piel que ahora empieza a desprenderse como mis recuerdos. O cuando veo el silbato azul y rojo de la CHIVA DE MI PUEBLO que parece aún conservar el sabor a canelazo.

También escucho una y otra vez, la canción TE CONVIDO AMIGO de Alberto Plaza (en la segunda mitad de mi tarjeta navideña 2009) cuyas notas del charango me transportan al momento de la paz en el matrimonio de mi hermana o a los campos verdes de tanta vida generada por los indígenas de Guamote y el padre Julio, y ahora me doy cuenta de la íntima relación que tienen estos dos momentos la boda y Guamote que tienen esta canción como banda sonora.

El frío emprende retirada con los videos que lograron captar y ahora logran contagiar la risa de los niños pobres jugando en el PANECILLO;

la risa de mis sobrinos bailando en el caso de Micaela (cuidado y les da tortículis):

o jugando en el caso de José David, o la risa de los hijos de mis amigos en la novena de navidad con títeres improvisados.

Las fotos son ahora mi mejor abrigo impermeabilizando mi alma de ese frío que ya está en el cuerpo. Tantas imágenes de rostros sonrientes y cuerpos bailarines de familia y amigos son el mayor calefactor para el corazón que aún parece seguir latiendo acelerado por el soroche del teleférico o por la adrenalina causada por el vértigo que provoca la ruta de las cascadas en Baños o las carreteras temerarias entre las montañas.

Quisiera que toda esa fuerza que transmite la naturaleza de Ecuador en las cascadas, ríos, volcanes, el sol y el mar permanezca durante todo este año, y que todo el calor de su gente también perdure y se replique en esta gente que también es mía y abriga el alma.

¡GRACIAS A TODOS POR LA COMPAÑÍA DE ALLÁ Y DE AQUÍ!