
Pues sigue el frío y desde mi ventana veo otra vez nevar. Tengo que admitir que el frío ya me ha ganado varias batallas sobretodo esas en terrenos peligrosos del corazón y del alma, como diría el experto en cuestiones del ánima donde las mociones se enfrentan, ahí he perdido por goleada, me han dado como bombo en fiesta, la cola serpentina se pasea y el rostro mas gris del diablo huma aparece en el espejo cada mañana. Y más aún cuando te das cuenta que te quejas por el frío cuando en Haití mueren por miles o cuando una familia ha perdido a tres de sus miembros muertos en la nieve.
Pero ayer hice click, ese “swich on” al leer un texto de Pedro Arrupe: “Nada es más práctico que encontrar a Dios”. Lo dijo justamente él, quien sobrevivió a la bomba atómica de Hiroshima, qué panorama más desolador puede haber después de una tragedia de esa magnitud? pues muy pocos o ninguno, sin embargo él encontró el secreto más práctico: encontrar a Dios.
Es como la nieve, fría pero inmaculadamente blanca a la vez, que cuando uno la mira con atención ve sus cristales estrellados. Pues así es este invierno frío pero si uno mira con atención encuentra a Dios en: el mail de esa amiga que te entiende y te anima, en el consejo del amigo que se preocupa y te escucha, en el inmigrante que se ríe y sonríe a pesar de no tener motivos para hacerlo, en el testimonio de dos amigos que deciden ir a Haití o en el simple hecho de darte cuenta de que está también en el frío, en el gris del cielo, en el pesimismo, en la duda, en el miedo.
Creo que nada es más práctico que encontrar a Dios y leer esta frase para hacerla vida:
“Tan cerca de nosotros no había estado el Señor, acaso nunca; ya que nunca habíamos estado tan inseguros”

Pero ayer hice click, ese “swich on” al leer un texto de Pedro Arrupe: “Nada es más práctico que encontrar a Dios”. Lo dijo justamente él, quien sobrevivió a la bomba atómica de Hiroshima, qué panorama más desolador puede haber después de una tragedia de esa magnitud? pues muy pocos o ninguno, sin embargo él encontró el secreto más práctico: encontrar a Dios.
Es como la nieve, fría pero inmaculadamente blanca a la vez, que cuando uno la mira con atención ve sus cristales estrellados. Pues así es este invierno frío pero si uno mira con atención encuentra a Dios en: el mail de esa amiga que te entiende y te anima, en el consejo del amigo que se preocupa y te escucha, en el inmigrante que se ríe y sonríe a pesar de no tener motivos para hacerlo, en el testimonio de dos amigos que deciden ir a Haití o en el simple hecho de darte cuenta de que está también en el frío, en el gris del cielo, en el pesimismo, en la duda, en el miedo.
Creo que nada es más práctico que encontrar a Dios y leer esta frase para hacerla vida:
“Tan cerca de nosotros no había estado el Señor, acaso nunca; ya que nunca habíamos estado tan inseguros”
(una batalla más en el invierno)