
jueves, 19 de noviembre de 2009
SÓLO 10 DÍAS: y se acaba la batería....

lunes, 2 de noviembre de 2009
MI ÑAÑITA
Ñaño o ñaña, una de las ecuapalabras que más me gustan, tal vez porque sé lo que es tener un ñaño (hermano) y una hermana (ñaña), y esa suerte no todos la tienen. Pero hoy hablaré de mi ñañita.

viernes, 30 de octubre de 2009
FALTAN 30 DÍAS

El miedo al cambio es evidente, el cambio lo esperamos pero siempre nos sorprende cuando menos lo esperamos. Lo que te gustaba ya no te gusta, lo que estaba ya no está, que quien era niño ya no lo es, quien era joven ahora es viejo, quien era tu amigo tampoco lo es, quien no era tu amigo ahora resulta que lo es, el soltero está casado, y el casado ahora divorciado, y lo que es peor quien pensabas ser ya no lo eres.
El reto a convivir con esos cambios y saber que el paso por tu tierra es por ahora todavía algo transitorio pero que pronto será algo definitivo. El reto de saber que ahora tienes dos mundos pero que sólo podrás estar en uno, que para estar en uno debes renunciar a la gente del otro, porque a pesar de que desde niño muchas veces te lo decían aún no aceptas que no lo podemos tener todo. Que toda opción implica renuncia y que toda renuncia implica un dolor y que el dolor es parte de la vida.
Faltan 30 días a veces eternos y a veces demasiado cortos para poder ir tranquilo de un mundo al otro, y poder estar en paz disfrutando del uno sin que ese corazón arítmico se quede en el otro.
lunes, 5 de octubre de 2009
A LA VOZ FEMENINA DE NUESTRA BANDA SONORA

jueves, 1 de octubre de 2009
CUENTA REGRESIVA: sólo 60 días!!

martes, 15 de septiembre de 2009
IMPOSIBLE SOLEDAD
“TIENES QUE APRENDER A ESTAR SOLO” me decía Daniel SJ. en una de mis primeras conversaciones invernales, el primer mes de llegado a España (me parece hace tanto ya).
Yo recuerdo que de niño disfrutaba muchísimo la soledad, en el jardín de la casa de los abuelos podía pasarme horas viendo las plantas y los insectos, recuerdo que me encantaba ver germinar las semillas (bueno pero no me desvío del tema). La cosa es que al recordar eso me decía a mi mismo: “si alguna vez pudiste disfrutar de la soledad, por qué ahora no”.
Era el lugar exacto, un nuevo país, una ciudad nueva, con muy poca gente que me conocía (contados con los dedos de una mano: Meche, Daniel, Berna, Carlitos y bueno Santi que acababa de marcharse a Ecuador), todos los demás eran gente desconocida y extraña. Así que era mi oportunidad para estar solo, sin estar rodeado de tanta gente con expectativas de mi, y yo teniendo que rendir cuentas a medio mundo, mi ecua-mundo.
Cuando al fin parecía que tenía tiempo solo para mi, sonaba el teléfono o recibía un mail en que algún amigo me anunciaba que iba a llegar a Madrid, de paso o definitivamente. Así que se presentaba alguien para hacerme compañía, la soledad es escurridiza pensaba, y con un poco de ayuda externa hasta la puedes ahuyentar.
Mi primera Navidad lejos de Ecuador decidí pasarla sólo viajando por Italia. Posiblemente la soledad en Roma, Venecia y Florencia, sea más simpática de lo que la pintan en canciones y poemas. En la plaza de San Pedro recibo una llamada de una amiga que estaba también por Roma, así que otra vez la soledad salió corriendo y esa Navidad pasamos con mi amiga y nuestra cena de navidad fueron galletas que compramos a un inmigrante jutno a la fontana de Trevi. Para el año nuevo la soledad no se dejó ver ni un pelo, pasé en familia con Náthaly y Cri, una pareja que vive en la Toscana.