
Hasta ahora me mato de la risa cuando recuerdo ese 1ro. y 6 de enero del presente 2008. Para variar, como buenos ecuatorianos vivimos el presente y nos olvidamos de planificar el futuro inmediato.
Pues estábamos ahí tomando decisiones importantes en medio de un Madrid apagado con resaca luego de la noche vieja, en ecuatoriano sería luego del chuchaqui del año viejo. Todo estaba cerrado excepto unos cuantos locutorios, hasta que al Sebas se le ocurrió la brillante idea de ir a Fátima ese mismo día, obviamente yo no podía pero Xavi sí, el problema era que dejó toda la ropa en mi casa. “No importa Xavi, yo te presto unas camisetas”, le dijo el Sebas, pero y los calzoncillos????? nos preguntábamos todos sin encontrar solución. Hasta que se me prendió el foco y me acordé del chino que vive cerca de mi amiga Govi.
Pues ahí estábamos a la entrada del frío metro madrileño hablando con Govi: “No seas malita Govi baja al chino que seguro está abierto y cómprate el paquete de tres calzoncillos por tres euros, a euro el calzoncillo”, como si le pidiéramos que nos compre cualquier otra cosa con absoluta normalidad. La pregunta de Govi no tardó en llegar: “Y de qué talla??”, fue entonces cuando las miradas del Sebas y mía se dirigieron sin disimulo a la pelvis del ya colorado por la vergüenza Xavi, “…. pues yo creo que small o médium” dijo Sebas soltando una carcajada.
A la final decidimos comprar el paquete de calzoncillos large para subirle la autoestima al ya afectado Xavi, y para impresionar a nuestra gentil amiga quien de paso también compraría un juego de medias para el Sebas, pues con esa vida de mochilero ya nadie se nos acercaba.
Al poco tiempo teníamos las prendas íntimas en nuestras manos “¡nuevecitas y de paquete!”, hasta me puedo imaginar la alegría del chino haciendo su primera venta del año a mi amiga Govi, tal vez dibujaría la misma sonrisa que dibujaban mis amigos viajantes que tenían sus medias y calzoncillos en las manos como si fueran sus boletos de ida al cielo.
Me reí tanto ese día que hasta mi pantalón de pijama lo perdí en un bar, sin imaginarme que luego el chino de los calzoncillos me adoptaría también como otro de sus clientes el día de reyes, ese 6 de enero que para variar tampoco planifiqué quedarme un día más en Madrid y ya no tenía ropa, bueno calzoncillos limpios. Ni modo, al chino otra vez, esta vez si vi su sonrisa pues fui en persona con mi amiga Govi a comprar el tan ansiado paquete de 3 calzoncillos de talla …. no les digo pues algunitas se van a emocionar, jaja., como yo me emocioné al pagar mis prendas íntimas también “nuevecitas y de paquete”, que me garantizaban un día más de estadía en la capital española. Fue tal la emoción que al llegar a casa de Govi me di cuenta que los calzoncillos no estaban conmigo, así que ni modo, otra vez de vuelta al chino, y al verle lo primero que le dije fue: “me olvidé los calzoncillos aquí”, provocando las risas del chino, de los clientes, de la Govi, aquel mes en que el chino hizo su agosto!!
(pido disculpas a los protagonistas de esta historia por delatar las intimidades, y aprovecho por denunciar públicamente al chino por vender calzoncillos que a parte de cortarme la circulación se deshilacharon a la primera puesta!).
Pues estábamos ahí tomando decisiones importantes en medio de un Madrid apagado con resaca luego de la noche vieja, en ecuatoriano sería luego del chuchaqui del año viejo. Todo estaba cerrado excepto unos cuantos locutorios, hasta que al Sebas se le ocurrió la brillante idea de ir a Fátima ese mismo día, obviamente yo no podía pero Xavi sí, el problema era que dejó toda la ropa en mi casa. “No importa Xavi, yo te presto unas camisetas”, le dijo el Sebas, pero y los calzoncillos????? nos preguntábamos todos sin encontrar solución. Hasta que se me prendió el foco y me acordé del chino que vive cerca de mi amiga Govi.
Pues ahí estábamos a la entrada del frío metro madrileño hablando con Govi: “No seas malita Govi baja al chino que seguro está abierto y cómprate el paquete de tres calzoncillos por tres euros, a euro el calzoncillo”, como si le pidiéramos que nos compre cualquier otra cosa con absoluta normalidad. La pregunta de Govi no tardó en llegar: “Y de qué talla??”, fue entonces cuando las miradas del Sebas y mía se dirigieron sin disimulo a la pelvis del ya colorado por la vergüenza Xavi, “…. pues yo creo que small o médium” dijo Sebas soltando una carcajada.
A la final decidimos comprar el paquete de calzoncillos large para subirle la autoestima al ya afectado Xavi, y para impresionar a nuestra gentil amiga quien de paso también compraría un juego de medias para el Sebas, pues con esa vida de mochilero ya nadie se nos acercaba.
Al poco tiempo teníamos las prendas íntimas en nuestras manos “¡nuevecitas y de paquete!”, hasta me puedo imaginar la alegría del chino haciendo su primera venta del año a mi amiga Govi, tal vez dibujaría la misma sonrisa que dibujaban mis amigos viajantes que tenían sus medias y calzoncillos en las manos como si fueran sus boletos de ida al cielo.
Me reí tanto ese día que hasta mi pantalón de pijama lo perdí en un bar, sin imaginarme que luego el chino de los calzoncillos me adoptaría también como otro de sus clientes el día de reyes, ese 6 de enero que para variar tampoco planifiqué quedarme un día más en Madrid y ya no tenía ropa, bueno calzoncillos limpios. Ni modo, al chino otra vez, esta vez si vi su sonrisa pues fui en persona con mi amiga Govi a comprar el tan ansiado paquete de 3 calzoncillos de talla …. no les digo pues algunitas se van a emocionar, jaja., como yo me emocioné al pagar mis prendas íntimas también “nuevecitas y de paquete”, que me garantizaban un día más de estadía en la capital española. Fue tal la emoción que al llegar a casa de Govi me di cuenta que los calzoncillos no estaban conmigo, así que ni modo, otra vez de vuelta al chino, y al verle lo primero que le dije fue: “me olvidé los calzoncillos aquí”, provocando las risas del chino, de los clientes, de la Govi, aquel mes en que el chino hizo su agosto!!
(pido disculpas a los protagonistas de esta historia por delatar las intimidades, y aprovecho por denunciar públicamente al chino por vender calzoncillos que a parte de cortarme la circulación se deshilacharon a la primera puesta!).
4 comentarios:
jejeje... me cague de la risa... eso es vivir el dia a dia.. con mas aventuras y con mas sonrisas...ahora que voy por alla.. tendre cuidado de no acudir al chino... byeeeeeeeeee.. Ahh ese javi.. dice que viene por aqui.. mando un mail.. y luego ya se desaparecio.. capaz hay que buscarle un turco tambien por aca.... si le ves dile que mande senales de humo.. byeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
JAJAJAJA...Me acuerdo que me estabas contando esto el domingo pero no sé el por qué? no terminastes la historia, jajaja...me he matado de risa, solo de imaginarme la cara del chino. La otra parte de la historia es si le duraron algo a tu amigo esa fantástica ropa interior, pero esa sera otra historia no?JAJA!
Dejemos para el otro weekend el pic-nic, ya que lo del cine foro es el domingo (no?), ya veré como le digo a mi pulguita que no iremos a la casa de Edu. De todos modos iremos al campo los cuatrito.
Besos
Meche
Muy buena la anécdota!!! Un poco de alegría para estos días tristes...
Nat
Qué chistosa tu anécdota, Edu, ya me imagino cómo habrá sido todo. Un abrazo
Publicar un comentario