Nunca se me había ocurrido escribir sobre el milagro de estar aquí, aunque ya son varios que me lo han sugerido. Y es hasta el día de hoy que creo necesario escribirlo pues el paso del tiempo, amigo íntimo de la rutina, está atenuando el brillo increíble que tiene un milagro. Así que para vencer a la rutina y rescatar ese brillo milagroso de estar aquí, he decidido contar mi historia, increíble pero cierta.Los hechos que escuetamente relataré a continuación en orden cronológico corren el riesgo de parecer eventos aislados sin sentido ni explicación, como son muchas veces los momentos que vivimos en el presente, pero que sólo el futuro nos ayuda a enlazarlos recobrando su sentido y siendo parte de una historia, de un hilo conductor, de un milagro que vence la rutina:
Los 80s: De niño a joven en la casa de los abuelos maternos, con un gran jardín y una huerta rodeado de plantas, de amigos y de mucho cariño.
1991: Decido estudiar agronomía en el extranjero, pero mientras espero los resultados de una beca de estudios, ingreso a estudiar biología en Quito, al poco tiempo después me niegan la beca y me quedo en biología.
1995 (julio): Egreso de biología y busco una tesis en plantas.
1995 (agosto): Dan Norris, científico norteamericano de la Universidad de Berkeley, decide viajar a un país del tercer mundo a seguir investigando y disfrutar de su primer año de jubilación.
1995 (septiembre): Conozco a Dan Norris y trabajo con él como asistente de campo, me propone hacer la tesis con él, con briofitas (musgos) del Ecuador.
1996: Viajo a Berkeley a realizar mi tesis.
1996 (agosto): Conozco a la madre viejecita de Dan, enferma y comparto una semana de mi vida en su casa, rumbo a un congreso de briofitas en el estado de Washington, tenía la misma enfermedad de la que murió mi abuelo unos años antes, tal vez por eso nos identificamos tanto??
1997: Obtengo la Licenciatura en Ciencias Biológicas y a la vez una pasantía en España de pocos meses, me doy cuenta que la taxonomía de briofitas no es lo que me gusta.
1997: Pierdo mi plaza para el doctorado en briofitas en el extranjero a mi vuelta de España. Me quedo sin rumbo, sin piso, sin saber qué hacer.
1998: Encuentro trabajo en un colegio como profesor de biología en Quito gracias a la ayuda de una amiga, y me visita Dan con su hermana que viene de USA. Visitamos las iglesias del centro de Quito, veo velas que se vendían en la puerta del Sagrario, enciendo una vela y elevo una oración por su madre enferma, Dan me agradece por el gesto.
1999: Se desencadena la crisis económica en Ecuador, no me renuevan el contrato en el colegio y muere mi abuelita materna.
2000: Inicio en otro colegio ya no con el sueldo en sucres sino en dólares y encuentro a una amiga que se va a trabajar a una florícola. Es cuando la crisis se agudiza, extraño la biología y la investigación y dejamos la casa de los abuelos.
2001: Me aproximo a la investigación parcial en un laboratorio de mejora vegetal en una florícola, gracias a mi amiga que me recomendó para ese trabajo.
2002: Muere mi padre de cáncer y me aferro más a mi trabajo alejándome del deseo de estudiar mi doctorado en el exterior (mantengo comunicación con Dan, quien me cuenta de su vida, su familia y los últimas días de vida de su madre).
2004: Muere la madre viejecita de Dan, y le deja una importante herencia, me hace partícipe de esa herencia para que pueda hacer el doctorado en cualquier parte del mundo y en cualquier campo de estudio. Mi hermana planea estudiar en Madrid un diplomado en psicología por lo que decido ir a esa ciudad a estudiar un master en biotecnología.
2004 (octubre): A mi hermana le niegan la visa y a mi me la conceden viajando a España.
2005 a 2008. Estudio en Madrid primero un master y ahora un doctorado en ecología vegetal gracias a una serie de eventos que me convirtieron en un feliz heredero de tantas vidas que ahora a pesar de muertas viven en mí.
Milagros como este pierden su encanto y su brillo cuando la rutina de levantarte en otro país, escuchar otro acento, sentir otro clima, conocer gente diferente, encontrarte con gente conocida a miles de kilómetros de distancia y descubrir algo nuevo todos los días, te hace pensar que todo esto es normal. Es por eso que al contarlo y ahora escribirlo es la mejor forma que tengo para recordar que esto no es algo ordinario que le pasa al común de los mortales sino que es algo extraordinario un verdadero milagro.
6 comentarios:
Y pensar que yo estuve ahi presenciando todo ese camino de coincidencias y de aventuras... por un lado te lo mereces 100 % y por otro que chevere y que bien en realidad poder tener esa suerte grande ....
Un saludo para ti querido Edu..
pues me he quedado con la boca abierta de lo que haz contado.. y como dice Pablo creo que te mereces todo y que Dios siga ayudandote en tu camino
Así que eres colega!
Espero que hayas encontrado entonces el camino adecuado, qué curiosa tu historia.
Edu, qué chévere lo que cuentas, pues sí es un milagro, son las cosas buenas que les pasan a las personas buenas, a las que no desperdician los talentos, te lo mereces. Un abrazo
Wow en realidad que parece una de esas historias de pelicula Edu! pero la vida es asi, y me parece buenisimo que lo hayas escrito, asi te acuerdas que en verdad tienes muchisima suerte y alguien (o varias personas) estan velando por ti.
A veces no nos damos cuenta de la seria de eventos que han pasado para que estemos en el lugar donde estamos no? que no darian muchos por estar en tu (o a veces mi) lugar??
Ah y llegue tarde al post de los "dos idiomas" yo si que necesito una traduccion total, no entiendo ni papa de lo que te dice el español !! jaja
Querido amigo, con muchisimo orgullo he leido tu historia, una historia que en parte la he vivido junto a ti, me siento feliz de haber sido una partecita de ese pasado "esa amiga que trabajo en un colegio" que feliz me siento por ti, por tenerte como amigo, aunque separados por la distancia, pero siempre unidos por la amistad.
Ma Augusta
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