Mientras aún deprimido pensaba en la discusión que tuve con mi compañera de piso (depar) por el uso del teléfono, y en el fondo seguía maldiciendo haber caído en este país de gente tan poco sensible y superficial, una amiga de la Universidad me preguntaba: “Edu, quiero que conozcas a una amiga americana (gringuita en ecuatoriano) que viajará a Ecuador próximamente y que quiere conocer a un ecuatoriano para que le aconseje el itinerario de viaje”. No me podía negar, pues si de enseñar mi país se trata, no hay nada que me detenga y que me de tanta satisfacción. “Claro, será un placer”, respondí una vez más con mi sí fácil y mi no negociable, de todas maneras pusimos hora y fecha del encuentro hispa-gringo-ecuatoriano.
Seguía pensando en todo esto cuando un compañero de la Universidad al pasar frente a su oficina me pregunta: “¿¿Edu cuánto calzas??”, le respondí inmediatamente y no fue hasta la noche cuando caí en la cuenta lo raro de esa pregunta. “Es que estos españoles sí que son raros”, me dije sin pensar más en eso.
Y en otra ocasión mientras iba en metro rumbo a Madrid, una amiga me preguntó la dirección de un restaurante ecuatoriano, mi preferido, a lo que tampoco negué información pues a un país también se lo conoce por el paladar, sobretodo cuando se trata de unos ricos llapingachitos, con hornado, patacones, o fritada.
Hasta que finalmente llegó el día de conocer a la “americana” que viajaría próximamente al Ecuador. Mi amiga me dijo que me llevaría a mí hasta un bar en Madrid donde nos esperaría la gringuita. Mientras íbamos hacia allá, le pregunté sobre ella, que cómo así había decidido ir a Ecuador? Qué a qué se dedicaba?? Qué dónde la conoció? etc, etc; pues siempre he pensado que hay que tener algunos datos sobre la persona a quien vas a recomendar tu país, y lugares posibles que le gustarían.
Mi amiga me dijo que es bióloga, que decidió viajar a Ecuador pues quiere ubicarse nuevamente en este mundo como mochilera por Sudamérica, que la conoció en una pasantía en California y que ahora mismo no tenía trabajo pero había ahorrado para realizar este aventurero viaje. Sonaba interesante todo ese currículum de la americana. Así que mientras nos aproximábamos al dicho bar, me di cuenta que estaba muy cerquita de mi restaurante ecuatoriano preferido. “A lo mejor la americana descubrió el lugar y nos citó ahí mismo, que buena idea, una forma de adelantar el viaje a Ecuador”, comenté a mi amiga.
Efectivamente, era mi restaurante preferido, qué coincidencia!!. Entramos en el sitio pero no había nadie con cara de gringo, la mesera nos dijo que nos esperaba en el piso de abajo. Al llegar hasta ahí había unas cortinas las abrí sin dudar para ver si de una vez conozco a la misteriosa americana y lo que vi al otro lado de las cortinas fue a todos mis compañeros de la Universidad con una copa en la mano, gritando SORPRESA!!!!!!!!!!!!

Qué raro, pero qué hacen aquí? Fue lo que primero pensé. Para quién es la fiesta sorpresa?? Un cartel que decía GRACIAS EDU!! Indicaba que era para mí. Pero si no es mi cumple, ni he acabado la tesis, no entendía nada de nada. Mis compañeros muertos de la risa, decían que era en agradecimiento por los talleres de movimiento que les doy en la Universidad. En la mesa llena de globos nos esperaba un menú ecuatoriano, y unos regalos: un CD con música para el taller, y un par de zapatos. Claro en ese momento entendí todo, esto lo estaban preparando desde hace unos meses y yo ni una mínima sospecha.

Lo más chistoso es que los españoles a los que yo criticaba de superficiales, insensibles y raros ahora eran los más generosos, sensibles y buenas gentes que pude haber conocido.

Qué hable, qué hable!! Me decían mis compañeros el rato del brindis. Y yo aún confundido por lo que estaba pasando dije: Y la americana??????
Seguía pensando en todo esto cuando un compañero de la Universidad al pasar frente a su oficina me pregunta: “¿¿Edu cuánto calzas??”, le respondí inmediatamente y no fue hasta la noche cuando caí en la cuenta lo raro de esa pregunta. “Es que estos españoles sí que son raros”, me dije sin pensar más en eso.
Y en otra ocasión mientras iba en metro rumbo a Madrid, una amiga me preguntó la dirección de un restaurante ecuatoriano, mi preferido, a lo que tampoco negué información pues a un país también se lo conoce por el paladar, sobretodo cuando se trata de unos ricos llapingachitos, con hornado, patacones, o fritada.
Hasta que finalmente llegó el día de conocer a la “americana” que viajaría próximamente al Ecuador. Mi amiga me dijo que me llevaría a mí hasta un bar en Madrid donde nos esperaría la gringuita. Mientras íbamos hacia allá, le pregunté sobre ella, que cómo así había decidido ir a Ecuador? Qué a qué se dedicaba?? Qué dónde la conoció? etc, etc; pues siempre he pensado que hay que tener algunos datos sobre la persona a quien vas a recomendar tu país, y lugares posibles que le gustarían.
Mi amiga me dijo que es bióloga, que decidió viajar a Ecuador pues quiere ubicarse nuevamente en este mundo como mochilera por Sudamérica, que la conoció en una pasantía en California y que ahora mismo no tenía trabajo pero había ahorrado para realizar este aventurero viaje. Sonaba interesante todo ese currículum de la americana. Así que mientras nos aproximábamos al dicho bar, me di cuenta que estaba muy cerquita de mi restaurante ecuatoriano preferido. “A lo mejor la americana descubrió el lugar y nos citó ahí mismo, que buena idea, una forma de adelantar el viaje a Ecuador”, comenté a mi amiga.
Efectivamente, era mi restaurante preferido, qué coincidencia!!. Entramos en el sitio pero no había nadie con cara de gringo, la mesera nos dijo que nos esperaba en el piso de abajo. Al llegar hasta ahí había unas cortinas las abrí sin dudar para ver si de una vez conozco a la misteriosa americana y lo que vi al otro lado de las cortinas fue a todos mis compañeros de la Universidad con una copa en la mano, gritando SORPRESA!!!!!!!!!!!!
Qué raro, pero qué hacen aquí? Fue lo que primero pensé. Para quién es la fiesta sorpresa?? Un cartel que decía GRACIAS EDU!! Indicaba que era para mí. Pero si no es mi cumple, ni he acabado la tesis, no entendía nada de nada. Mis compañeros muertos de la risa, decían que era en agradecimiento por los talleres de movimiento que les doy en la Universidad. En la mesa llena de globos nos esperaba un menú ecuatoriano, y unos regalos: un CD con música para el taller, y un par de zapatos. Claro en ese momento entendí todo, esto lo estaban preparando desde hace unos meses y yo ni una mínima sospecha.
Lo más chistoso es que los españoles a los que yo criticaba de superficiales, insensibles y raros ahora eran los más generosos, sensibles y buenas gentes que pude haber conocido.
Qué hable, qué hable!! Me decían mis compañeros el rato del brindis. Y yo aún confundido por lo que estaba pasando dije: Y la americana??????
10 comentarios:
Eso es sorpresa!
Edu... el verdadero movimiento que consigues en tus "talleres" es el movimiento de corazones... tienes un don que vale la pena celebrar. Felicitaciones!!!!
Hola Eduuuu... me haces morir de la Risa... oye yo si tengo una italiana para ti... sin enganios.. hehe... Pero que chevere lo de fiesta sorpresa.. yo a full ya sabes, pero asomaraste para contarte como van las cosas...
byeeeeeeeeeeee
Hola Edu, llego a tu blog a través de una amiga común CVX, ¡me ha encantado leerte y seguiré haciéndolo!, ¡me han hablado genial de tus talleres! ganas tengo ya de participar en uno ;-) y de hartarne a reir por fuera y por dentro, un abrazo desde tierras castellanas, espero conocerte compañero de fatigas...
Edu, me hiciste reír, aunque la verdad yo sí me ilusioné con que te tenían la gringa perfecta, pero bueno, lo que vale la pena es tener tanta gente que te quiere. Un abrazo.
Que alegría, una sorpresa en toda regla.
Hola Edu
ayer que tenía la tarde tristona me reí un rato con tu historia, me imagino tu cara con tu sonrisa grande preguntado por la americana.
Qué buena tu historia
mil besos
(la que busca su espacio)
Te lo mereces Edu, para que veas que lo que alguna vez te dije era cierto: La maravilla de una amistad se lo puede encontrar en todos los lugares y todas las personas sin limietes de raza, lengua, religion, todos tenemos un corazon y en el fondo todos los seres humanos nos parecemos, la buena gente esta en todas partes no solamente en nuestra tierra .
Ma Augusta
Edu las cosas que te pasan son parte de la vida, buenas y menos buenas. Y eso mismo como siempre digo los humanos somos humanos iguales en todo el mundo, sean rubios, morenos, etc,o hablen otros idiomas... u acentos. Ya ves, te puedes encontrar gente rara, hipócrita, superficial, mentirosa, y otros etc; pero igualmente buenas, nobles, sinceras, amistosas y otros etc, aquì en España como en Ecuador. Así que lo bueno de todo es el cariño que recibes de quien te interesa y te lo demuestra. Y como te lo mereces sorpresas de este tipo ya has tenido por lo menos alguna más como la celebración de tu cumple en Río Palenque, te acuerdas??, eso no lo tiene cualquiera.
Felicidades, mucha gente te quiere.
Meche
¡Qué bonita sorpresa, qué detallazo, bien merecido lo tienes Educito!
Oye, cuado te gradues, vas a ver la mega farra transatlántica que vas a tener.
Un besote, tq
Andrea Paola
Publicar un comentario