
Así con interrogación al final y no con admiración como lo escribió Gustavo Adolfo Becker en la época del romanticismo español (http://www.educacion.gov.ar/efeme/21desetiembre/primavera/volveran.html). Mis golondrinas van con interrogación pues presiento que no volverán, o al menos yo no las volveré a ver.
Llegan las golondrinas y con ellas llega el caluroso verano. Por las mañanas y al caer de la tarde cuando me asomo a mi ventana en el pueblito español: (http://edubarahona.blogspot.com/2008/03/mi-pueblito-espaol.html), ahí están cientos de ellas volando con movimientos circulares sin un orden establecido pero comunicándose de una forma particular. Parecen decirnos a los pobres humanos que no podemos volar, prepárate que viene el verano, los días largos y calurosos, y ese sol agresivo que tiene pereza y no quiere irse a dormir.
Lo más seguro, y al menos eso espero, que el próximo año ya no las vea volar, pues si Dios quiere en vez de golondrinas serán colibríes tornasoles, y no las oscuras golondrinas que no volverán.
1 comentario:
¿Estás de nuevo melancólico? Porque si miras bien, no sólo vuelan negras golondrinas. Allí arriba, más lejos, tras las nubes, miles de ángeles de todos los colores cuidan de nosotros.
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