ESCUCHAR, que verbo tan complicado de llevarlo a la práctica, desde hace un año este verbo me está rondando desde que lo pronunció Adolfo Nicolás SJ. en Fátima: "...ESCUCHAR con los oídos de Dios"Luego había leído que por algo Dios nos dió dos orejas y una sóla boca, para que habláramos menos y escuchemos más. Sobretodo cuando se tratan de orejas como las mías que hacen que mi cabeza parezca que está entre paréntesis, algunos me dicen "orejas", jeje.
Y hasta este fin de semana me dí cuenta que tanta oreja y tanto oir este verbo, es una invitación para hablar menos (pues otros dicen que hablo hasta por los codos) y escuchar más.
Me he dado cuenta de la enorme necesidad que tenemos todos de que nos escuchen, simplemente eso, ser escuchados no pedimos nada más, ni que nos solucionen los problemas, ni que nos den una opinión, simplemente el hecho de ser escuchados alivia, sana, libera.
En mi exilio voluntario aquí lo he sentido muchas veces y cuando alguien me ha escuchado ese alguien se ha convertido en alguien cercano. De la misma forma cuando he escuchado siento más cercanía con el emisor.
Con la escucha nunca fallas, siempre hay acercamiento, empatía, solidaridad, etc. En cambio cuando uno habla se puede provocar esto o el efecto contrario, distanciamiento, separación, ruptura.
El hablar muchas veces invita a la discusión o al enfrentamiento, pero el escuchar siempre invitará a la reconciliación.
Ese será mi propósito desde hoy ESCUCHAR MÁS y HABLAR MENOS. Ojo que no he dicho nada respecto a bailar, pues el baile es otra forma de escuchar al otro (bueno de esto no tengo pruebas empíricas, pero lo experimentaré en ECUADOR, jeje).
1 comentario:
Hola "orejotas", frito porque ya me quedé con esto jajaja... Tienes razón Edu, gracias por escucharme que si que lo has hecho bien con ésta tu amiga "trascedental" jajaja,lo que si espero es que no trascïenda nuestras escuchas y al final solo quedemos en "todo oìdos". Lo que si te está bien es eso de bailar y sin parar.
Nos vemos el viernes.
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