“La suerte no existe” decía un amigo peruano , “uno trabaja su propia suerte” afirmaba con toda la seguridad y vehemencia. “Que sí existe decían otros”. Pues esta era la conversación trasnochada en una madrugada madrileña cuando mis ojos luchaban para no cerrarse sin saber quien tenía la razón con el polémico tema de la escurridiza suerte.Ahora sé que la suerte no existe y lo confirmaba un escritor con mucha sabiduría. Él decía que la suerte no existe en la vida pues todo lo que nos ocurre es consecuencia de lo que hacemos o dejamos de hacer; pero decía también que existe un solo momento en la existencia humana en donde la suerte sí existe y juega un rol determinante en la vida del ser humano. Ese momento es el nacimiento, pues donde y en qué familia nacemos no depende de lo que hagamos sino que es completamente un hecho fortuito, nadie escoge a sus padres y el lugar donde nacer.
Unos tienen la suerte de nacer en un hogar estructurado, con padre y madre que pueden sostener física y emocionalmente al recién nacido y formarlo para que en un futuro sea un ser feliz. Otros tienen la mala suerte de nacer en una familia o sin familia sin esas facilidades ni económicas, ni emocionales; a lo mejor tuvieron la mala suerte de nacer en un país en guerra o donde las oportunidades de desarrollarse son casi nulas, sin ser libres pues tienen que pedir visado para movilizarse por el mundo, o te ponen montón de trabas para ser feliz, como si la felicidad no fuera un derecho inherente al ser humano sino un bien material que se compra con el dinero o se adquiere con la condición social . O también tuvieron la mala suerte de nacer con un color de piel que no les abre las puertas del mundo sino que más bien las cierra en cada sitio, en cada frontera o en cada relación; o la mala suerte de nacer con una enfermedad que aleja aún más la posibilidad de ejercer el derecho de ser feliz.
Desgraciadamente la mala suerte es más frecuente y con mucha diferencia, que la buena suerte en el momento de nacer. Por esto mi inmensa alegría al saber de cuatro bebes con suerte, que con pocos días de nacidos aún no son concientes de que la suerte les visitó en el momento de nacer. Llegaron a un sitio rodeados de profesionales con la tecnología y ciencia necesarias para recibirles en este mundo, pero sobre todas las cosas tenían la suerte de que en ese sitio eran esperados con alegría y emoción, siendo arropados por un padre, una madre y hasta con abuelos, primos, tíos incluidos. Que suerte tienen de nacer en una sociedad casi sin pobreza material, sin guerra y con una educación garantizada. Que lujo de padres tienen, quienes les recordarán siempre lo afortunados que son pero que también les recordarán que otros no lo fueron tanto o no lo fueron nunca.
Bienvenidos Mikel, Ma. Delia, Bruno y Amaia Valentina!! hoy siento que vienen ayudarnos a luchar para que esa suerte no sea solo suya sino que sea una visita frecuente en tantos lugares donde ha estado por mucho tiempo ausente y lo seguirá estando si no hacemos algo. GRACIAS POR NACER CON SUERTE!!
2 comentarios:
Amigo del alma...el mas ingrato entre todos pero el mas querido...como estas????? esperaba me visites para reyes y nada....por que me has abandonado???? te mando un abrazo. ma Augusta
Qué bonito amigo! y cuánta razón.
Muchas gracias por estar ahí siempre y preocuparte tanto por todos nosotros.
Te queremos.
Bruno, Nuria y Luis
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