martes, 19 de abril de 2011

LA MENESES



Estoy seguro que muchos de los que están leyendo esto al escuchar el nombre Meneses tendrán un sin número de recuerdos de la infancia y de la juventud.



Es que es imposible olvidar la calle Fernando Meneses en el borde occidental del centro-norte de Quito. Bueno más que calle pasaje por lo que siempre teníamos que informar a los desconocidos que esa calle no tenía salida, hasta que cansados alguna vez tuvimos que poner un letrero en la señal de PARE que diga "esta calle no tiene salida". Sólo estaba dividida por la Ave. La Gasca que con sus dos carriles separados por un parter de árboles subía casi en línea recta hasta las faldas mismas del Pichincha, que tantos sustos nos dio y nos cubrió de lodo y ceniza.



Como olvidar que en ese pasaje pasábamos horas de horas jugando en la calle ya sea futbol con los arcos improvisados de piedras, volley con los albañiles de la construcción del fondo y tendiendo una cuerda desde el poste al árbol de capulí, rayuela marcando líneas con los ladrillos que encontrábamos, o con las bicicletas que rara vez se atrevían a ir más allá de los límites para ir hasta la Universidad Central, o incluso jugábamos a la escuelita o miles de juegos inventados. Muchas veces intentamos hacer un club de amigos buscando como sede las bodegas o cuartos desocupados de los vecinos: donde los González, en la casa de las "gordas", o en la enorme casa de los Santiana, o alguna de nuestras casitas gemelas de tejado verde con sus grandes patios traseros.



Ni siquiera en las noches la Meneses se libraba de nosotros pues hacíamos fogatas y calentábamos las papas que nos robábamos de las cocinas, mientras jugábamos al pon-pin-pon-pin-colorado o a los países. Pero lo mejor era ir los fines de semana a los terrenos de la Universidad, jugar futbol o volar cometas, o planificar una excursión al bosque del Pichincha, a donde llevábamos sánduches, naranjas y veníamos cargados de eucalipto para curarnos de las gripes, según mi mami.



La Fernando Meneses tenía personajes muy particulares como "los viejos de la tienda", que nos vendían los helados de 1 sucre hasta que luego les hicimos la competencia con nuestros propios helados; o el Señor Oña, cuya casa pintada de verde, y un patio lleno de verde, y vestía siempre algo verde salía a dar vueltas por el barrio, por lo que le decíamos el detective de verde; o la numerosa familia Corral que nos dio los amigos por varias generaciones. Y los curas de la casa del fondo, los padres paulinos, colombianos con los que se organizaban las novenas de navidad. O mis propios abuelos: Quetita y el abuelito Pepe, que siempre salían a tomar sol en la puerta a disfrutar del jardín de rosas que con tanto esmero cuidaba mi abuelito y luego mi mami.



No puedo terminar esta lluvia de recuerdos de la calle que nos vio crecer sin mencionar los años viejos, en la mayoría de casos improvisados a última hora y armado con las palmeras de los González, eran la atracción de todos los 31 de diciembre, llegando incluso un año hasta poner un semáforo falso para parar a los carros con la ayuda de un policía falso, lo que si no era falso era el dinero que recogíamos y que rendía para organizar algún paseo o parrillada con los del barrio.



Los abuelos y la mayoría de vecinos han muerto, y muchas de las casas se han vendido y los vecinos se han dispersado. Mi mami no ha querido volver a pisar la calle Meneses pues se muere de pena de ver su jardín destruido. Pero nos quedan los recuerdos y los amigos que ahora leen estas imágenes sacadas de la memoria, y que estoy seguro tendrán muchos recuerdos más de de esa calle, de esas casas, de esos vecinos, de ese barrio donde tuvimos la suerte de crecer y conocernos.

jueves, 7 de abril de 2011

CANELAZO

Es hora ya de otra ecuareceta, ya que la última de los quimbolitos tuvo mucho éxito, hoy es el turno del famoso CANELAZO.




La canela endulzada por la panela y con la acidez de la naranjilla es la solución perfecta para fusionarse con el aguardiente de caña más conocido como “puntas” y calentarse en las noches frías de Ecuador. Todos esto ingredientes dan un aroma tan característico que nos transporta a nuestra tierra, en época de Campeonato de Cuarenta por fiestas de Quito o a cualquier rincón de La Ronda.




En lo personal este olor me transporta a las prolongadas reuniones de amigos alrededor de mesas llenas de cartas, o a la grandiosa chiva donde recorrimos las calles de Quito en la despedida de solteros de mis ñaños donde el canelazo parecía salir de una fuente inagotable que nos dejaba empapados de aroma.




En fin, canelazo es: calor, recuerdos, aroma, sabor, fiesta, familia y amigos, aquí la receta.




1) Poner una olla de agua a hervir junto con la naranjilla cortada en pedazos y con cáscara incluida.












2)Cuando el agua esté en pleno hervor agregar la canela en rama.

























































3) Agregar panela o azúcar morena al gusto y cuando tenga el sabor justo: agridulcearomático sacar para servir.





















































4) Es en este punto que se agrega el aguardiente o puntas o directamente en los vasos o en la jarra para servir, si se agrega antes se evapora. Es decir se añade el piquete al gusto del consumidor.



























(ADVERTENCIA: el autor de este blog no se responsabiliza de los efectos de esta bebida)

pero si llegan a "chumarse" aquí una canción para que rindan culto al "canelazo":
http://www.youtube.com/watch?v=LgBsa6OvWk4&playnext=1&list=PL5FB10CECB03D1603

miércoles, 30 de marzo de 2011

20 AÑOS DE MÁGICOS MOMENTOS

1991 acababa de cumplir la mayoría de edad, y no tenía idea de que el proceso que había iniciado en el colegio me estaba abriendo las puertas a un mundo increible. Algunos compañeros y yo estábamos decidiendo si entraríamos a pertenecer o no a la comunidad de laicos católicos conocida como CVX, que luego de algunos años me enteré que en inglés era CLC y que estaban casi en 70 países.


Han pasado 20 años de ese primer discernimiento y hoy más que nunca al celebrar el Día Mundial lo he celebrado personalmente con mucha alegría y emoción interna. Mi recorrido en estos 20 años de ser un miembro CVX, un cevequiano, no lo puedo resumir en tan poco espacio. Sólo puedo decir que ha sido un camino increíble al descubrir la grandeza del ser humano, una grandeza basada no en el hecho de creernos super héroes salvadores del mundo, sino una grandeza basada en la humanidad que al reconocernos frágiles e imperfectos nos hace acercarnos con otros ojos a los más débiles, a los que sufren y a los sencillos.


Reconocer lo divino en lo humano siempre me ha generado esperanza y me ha devuelto la ilusión para luchar por un mundo más justo, no sólo sino en grupo en comunidad de amigos, navegando contracorriente en donde impera el individualismo y lo material. Que regalo más grande ha sido reconocer en tantas personas que se han cruzado en mi camino estos 20 años, esa humanidad y sencillez, esa entrega por los otros y esa calidez que te acoge a donde quiera que vayas.


Han existido momentos duros pero sobretodo mágicos, de esos que te quedan en la memoria y te marcan para toda la vida. Les cuento uno en ese lugar del Dios de sombrero y poncho rojo, en una noche fría a casi 4000 m de altitud en la sierra ecuatoriana, cuando la comunidad indígena organizó una enorme fiesta para despedir a quienes fuimos sus profesores por dos semanas. Una inmensa hoguera en el centro de la plaza de “San Miguel de Chacaza” era la única fuente de luz y de calor físico, pero era toda la comunidad la que me dejó una calidez y una luz más fuerte que aquella fogata, todos bailaban formando dos largas filas desde el más viejo hasta los niños más chicos que aunque no podían todavía hablar ya podían bailar. Eso era comunidad y alegría, no necesitaban más que música y un poco de leña para incendiarnos el corazón de gratitud a todos los voluntarios de SIGVOL a quienes nos pusieron a la cabeza de las dos filas de baile. Bastaba con girar la cabeza un poco hacia atrás para ver a tantos Dioses de Poncho rojo y bayetas de intensos colores y de todos las edades para darse cuenta que puede haber mucha esperanza a pesar de la pobreza y ausencia de lo que consideramos necesario.





Como no recuerdo la música de ese momento mágico, pero si el sentimiento yo creo que sería con esta canción

miércoles, 16 de marzo de 2011

TIEMPO SUPLEMENTARIO!


El tiempo se acaba, mejor dicho se acabó, ya estoy en los tiempos suplementarios, como en el futbol cuando todos los jugadores tratan de aprovechar hasta el último minuto para cambiar el marcador. Mi marcador es: Tesis 1-Edu 0, quisiera decir un empate a 0, pero no lo siento así. Estos minutos deben aprovecharse para remontar el marcador.

Luego del terremoto de Japón y con la incertidumbre que ahora se vive con la liberación de la radioactividad y el destino de Libia en manos de Gadafi, mucha gente también vive su tiempo suplementario, un tiempo de intensidad conscientes de que queda poco tiempo, que no pueden desperdiciar un solo instante.

Yo me pregunto, quién tiene la certeza de que no está viviendo también su tiempo suplementario?? Pues creo que nadie, y frente a la duda mejor vivir como si fuera nuestro tiempo de gracia, no vaya ser que lleguemos a los penales cuando menos lo pensamos.

lunes, 21 de febrero de 2011

MAREMAR


Muy pocas veces he tenido el gusto de emocionarme con tan poco y tanta sencillez en el escenario, pero con una grandeza en la expresión corporal y el sentimiento transmitido. La obra nos transportó a un mundo interior de los sentimientos, de las añoranzas por el pasado y por nuestra tierra lejana. Me vi identificado completamente con todo, tanto que fue inevitable reir y llorar. La expresión del rostro, del cuerpo, la música, los zapatos y las cajas nos abrieron a un mundo que parece reprimido pero que tras la presentación de Hildy parecía liberarse y derramarse a borbotones.


Gracias nuevamente a la actriz que tiene un don de hacernos crecer e interiorizar como personas sensibles, más cuando estamos lejos de nuestra tierra.


(Resulta que la actriz Hildy Quintanilla es una ex-CVX de Perú, amiga de los amigos peruanos, también el mundo ingnaciano es como una caja de su obra lleno de sorpresas en un espacio tan pequeño)


Si quieren ver un cachito de su obra en: http://www.youtube.com/watch?v=MEls4itHxks


miércoles, 2 de febrero de 2011

CAPÍTULO IV

Es un título raro cuando no ha existido un capítulo III antes y no sabemos si habrá un capítulo V después. Pero parece ser que es el saludo oficial de la gente cuando me ve: “que tal Edu, cómo va el capítulo IV”. Es que es este el capítulo de la tesis en el que me encuentro encerrado (no me atrevo a decir bloqueado) desde hace medio año o más.

Este capítulo lo entregué según yo terminado el verano pasado, pero me mandaron a repetirlo pues no decía lo que tenía que decir, no aportaba nada nuevo para el mundo. Así que el capítulo IV implicó correcciones, repeticiones, borrón y cuenta nueva, nuevos análisis, meterme en el laberinto de datos que te abren un horizonte inmenso de posibilidades, implicaba encerrarse y leer al respecto, y luego tratar de filtrar la información y seleccionar lo útil, para volver a escribirlo ya no sabes si en inglés, español, o si tu español está agringado, el inglés se está españolizando.

Pero este capítulo IV ha implicado también encerrarse en mis problemas, no salir de ahí, pensando que el mundo entero gira en torno al mismo, mis problemas se han reducido al Capítulo IV, y todo el sufrimiento viene de ahí. Sin embargo el mundo es más que este capítulo, en Túnez la gente salía a las calles para cambiar su mundo, y ahora en Egipto se ha dado un salir a las calles también para lograr un cambio radical en el destino del país, ojalá lo consigan!!!

Es que el mundo es más que nuestros limitantes capítulos personales, pues estoy seguro que todos estamos ahora escribiendo algún capítulo personal mientras muchas cosas más pasan a nuestro alrededor. No nos quedemos encerrados en el capítulo, escribámoslo sí, pero sin bloquearnos ahí en la oscuridad, hay que salir porque sólo saliendo a las calles se pueden escribir esos verdaderos capítulos colectivos que cambian la historia.

Y aquí un bonito video al respecto: