Alguna vez escuché que el amor de una madre es lo más parecido al amor de Dios. Y creo que todos de alguna forma lo hemos comprobado ¿Quién es capaz de no dormir, no comer y olvidarse de sí misma, de sus seguridades, de su comodidad, su bienestar a cambio del bienestar de otro, sin esperar nada a cambio? Creo que sólo una madre!!
Por eso mi tributo a esa Madre María cuyo amor inició hace 2000 años con una simple palabra “SÍ”, pero con muchas acciones y gestos que hasta el día de hoy se multiplica miles de veces en nuestra cotidianidad. Mi tributo a mi mamá que a diario cuida sus plantitas con el mismo esmero que cuida de sus hijos y nietos. Mi tributo a esa María madre que se encarna en las jóvenes madres que con tanta ilusión preparan el mundo para que sus hijos que están por nacer lo encuentren acogedor, mi tributo a la ilusión contagiante de mi hermana y ahora también madre. Mi tributo a esas Madres Marías que dejando su tierra, sus seguridades e incluso hasta sus hijos, viajan miles de kilómetros cargadas de nostalgias y dificultades para convertirse en una minoría inmigrante y pasar a ser mayoría en el corazón de sus hijos, por quienes lo dejaron todo.
Por todas esas Madres Marías de nuestro mundo: Elvia, Carolina, Gladys, Liset, Rosita, Vero, Rocío, Susanita, Gabi, Mercedes, etc, etc, etc que no hacen más que derramar y propagarnos ese amor de Dios entre nosotros. Por ellas AVE MARÍA!!!
Por eso mi tributo a esa Madre María cuyo amor inició hace 2000 años con una simple palabra “SÍ”, pero con muchas acciones y gestos que hasta el día de hoy se multiplica miles de veces en nuestra cotidianidad. Mi tributo a mi mamá que a diario cuida sus plantitas con el mismo esmero que cuida de sus hijos y nietos. Mi tributo a esa María madre que se encarna en las jóvenes madres que con tanta ilusión preparan el mundo para que sus hijos que están por nacer lo encuentren acogedor, mi tributo a la ilusión contagiante de mi hermana y ahora también madre. Mi tributo a esas Madres Marías que dejando su tierra, sus seguridades e incluso hasta sus hijos, viajan miles de kilómetros cargadas de nostalgias y dificultades para convertirse en una minoría inmigrante y pasar a ser mayoría en el corazón de sus hijos, por quienes lo dejaron todo.
Por todas esas Madres Marías de nuestro mundo: Elvia, Carolina, Gladys, Liset, Rosita, Vero, Rocío, Susanita, Gabi, Mercedes, etc, etc, etc que no hacen más que derramar y propagarnos ese amor de Dios entre nosotros. Por ellas AVE MARÍA!!!






