Muy temprano en la mañana con gran asombro escucho: “…el merciooooo, merciooooooo”, por un momento pensé que seguía medio dormido pero era cierto!!!, alguien repartía el periódico EL COMERCIO a los pasajeros del metro en pleno Madrid.
Bastaron esas dos palabras para transportarme a mi Quito, en donde es muy difícil perderse pues tienes tus grandes referentes de espacio y tiempo: las montañas y el sol, porque vayas donde vayas siempre sabes cuál es tu norte y tu sur, y sabes la hora aproximada sin necesidad de ver el reloj.
Esa ciudad donde la naturaleza se burla de la tecnología, que por más que intenta dominarla, basta un buen aguacero, un temblor, una lluvia de ceniza o granizo, hasta una erupción volcánica que te recuerda que hay poderes más fuertes que la inteligencia y vanidad humanas, que no alcanzan ni a predecir el clima, caprichoso e impredecible que te arropa y te desnuda a su antojo mientras transcurre el día.
Quito hija del sol, la novia de Dios, a cada paso nos habla con sus templos de cimientos indígenas y de cúpulas cristianas, de una divinidad presente y trascendente. Y al igual que esos templos somos mestizos pero de raíz indígena y rebelde, capaces de hacer temblar a los presidentes pero a la vez de acoger a los visitantes con cariño y dignidad.
Mi ciudad de problemas, de tráfico y smog, donde la gente se sube al bus al vuelo con la sonrisa pintada en la cara sin explicarte por qué, será tal vez que se acuerdan de un buen cacho u ocurrencia con sabor a sal quiteña, o porque van a reunirse con sus panas del alma.
Esa tierra de luces y sombras que no repite amanecer en las faldas del Pichincha, que suena a sapitos en noches de lluvia, y huele a canelazo con cuarenta en los días de fiesta, a ti ciudad del sol recto dedico estas líneas, y a todos mis quiteños de nacimiento y corazón, aquellos rebeldes, forajidos, impredecibles, hospitalarios, místicos y telúricos, para que no se olviden de sus raíces les envío estas imágenes, pues como dice un amigo: “quien no está reconciliado con sus raíces, no puede vivir en paz”. QUÉ VIVA QUITO!!
martes, 27 de noviembre de 2007
martes, 20 de noviembre de 2007
LA PRESENCIA AUSENTE
La presencia ausente cuando veo mi quijada partida y las entradas cada vez más salientes de mi amplia frente.La presencia ausente cuando aparece un chiste que en el momento justo hace reir a la gente.
Esa presencia ausente que no busca llenarse los bolsillos de dinero con un gran empleo, sino que busca lo justo y necesario para vivir el presente.
Presencia ausente de quien no necesita un carro, pues caminando es más probable encontrar un dige, una moneda, algo o alguien a quien saludar sin importar si está en la acera del frente.
Presencia ausente que nos enseñó a montar bicicleta, jugar ajedrez, subirse al árbol de capulíes, armar una casa de lego y hasta enviar una carta con una cometa hasta el cielo.
La presencia ausente que nos enseñó a ser sencillos, sin lujos, ni apariencias, sin pretensiones más que la de ayudar a la gente.
Cuánto debemos a esa presencia ausente que hace 5 años se nos adelantó en el camino, sin dejarnos solos pues en todos y en todo sigue ahí presente!!
A mi papi en el 5to aniversario de su muerte.
jueves, 8 de noviembre de 2007
DIABLO HUMA

O en castellano CABEZA DE DIABLO, fue curioso ver este personaje en la pared de la cocina de mi amigo Pablo en Berlín, los ecuasímbolos me persiguen por todas partes!!. Es el personaje que nunca falta en las fiestas de pueblo en el Ecuador, el que más baila, el que va con un látigo asustando a la gente, con más colores y con DOS CARAS en un solo cuerpo.Estando lejos del país me doy cuenta que no hace falta huir de este diablo y no es porque estemos lejos de él, sino porque el diablo con dos rostros en una sola cabeza (huma en quichua) somos nosotros mismos. Que sabia la tradición indígena-mestiza que creó a este personaje tan dinámico que a la vez asusta y alegra a su paso.
Muchas veces he sentido que este personaje aparece con más fuerza cuanto más lejos estás de tu tierra. Pues aflora tu rostro artistístico que te lleva a escribir, a pintar, a crear, el rostro solidario que te hace más sensible a las tradiciones de tu tierra, a tu gente, tu música, tu comida y el rostro patriota que te hace defender a tu país y dejarlo bien en alto para que el resto lo conozca y se enamore de él. Pero también aflora el rostro crítico y de juez, que te lleva a clasificar a tus amigos (trascendentes o no, gratos o ingratos, verdaderos o falsos, etc, etc), que te lleva a esperar recibir cuando tu das, a crearte falsas expectativas, y que guarda resentimientos de por vida por cosas sin importancia. Ese rostro que se presenta lleno de dudas del futuro, de dudas del presente pues a veces no sabes si estás en el lugar y momento adecuados, si perteneces o no a tal lugar, y tampoco sabes si ese pasado realmente existió o fue tu ilusión o tu idealización por la nostalgia de no tenerlo. El rostro de la duda que te hace pensar que la nostalgia de tu tierra es mala pero también buena, ese rostro que te encadena con dependencias afectivas y te hace dependiente de otros queriéndote liberar de lo que es tuyo y parte de tu identidad.
Vaya DIABLO HUMA que se aparece cuando estás lejos y que te da latigazos que te asustan y te mueven de tu sitio para ver si despiertas y bailas a su ritmo, porque a él no le gusta que estés quieto, estancado; sino dinámico y lleno de colores, luchando entre el bien y el mal que muchas veces no sabes reconocerlos pues todo es relativo cuando tus raíces, principios y valores tambalean al estar lejos, se diluyen en la aldea global y occidental.
Pues ese es el diablo huma, uno mismo, y si se aparece con frecuencia es porque estás VIVO!!! y sin darte cuenta bailando a su ritmo.
EDU
lunes, 5 de noviembre de 2007
LOS SIMBOLOS
El sábado pasado celebramos el rito de la colada morada y guaguas de pan, un poco por nostalgia pero también como pretexto y reunirnos entre amigos y ya no sólo ecuatorianos (españoles, argentinos y colombianos). Es ahora como en esta época me doy cuenta de lo importantes que son los ritos y las tradiciones, los símbolos que se convierten en sacramentos. Justo ayer leía que el partir del pan es un símbolo de repartir las necesidades y el compartir una bebida como el vino (en este caso la colada morada) es como el compartir la alegría. Y es muy cierto, esto nos une, nos alegra y nos recuerda nuestros orígenes y donde tenemos las raíces.
Ojalá que en este mundo que cada vez es más acelerado, con menos ritos, menos símbolos, todo es virtual, superficial y desechable, nos vayamos invadiendo de símbolos, ritos, festejos, sacramentos y celebraciones que nos alegran la vida si les damos sentido. Yo siempre he dicho que los detalles hacen la diferencia y pueden cambiar tu vida, lo digo yo que si no fuera por un detalle no estaría aquí.
EDU
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