viernes, 5 de diciembre de 2008

ECUAPALABRAS QUE ABRIGAN EL ALMA

“Se aproxima un frente frío, bajarán las temperaturas recomendamos abrigarse los próximos días…” dice el presentador del clima en el noticiero matutino mientras el mapa de España marca como máximas para la semana las que serían mínimas en Quito, bueno en Guamote diría yo.
Es que uno no se da cuenta de lo influyente que es el clima hasta que sales del lindo Quito de mi vida. El frío te invita al recogimiento, te asusta, te adormece, te frena, te hace más pasivo, te instala, te hace más lento, más perezoso, incluso más introvertido. Te aleja de la naturaleza y te acerca a la comodidad, a la calefacción, al confort. Lo bueno es que te invita al calor de hogar, al acercamiento con las personas, a ser menos activo pero más receptivo y escuchar más.

Y es justamente escuchando, en una tarde fría cuando al salir para la calle cerrándonos los abrigos, poniéndonos los gorros, guantes, bufandas y demás armaduras para encarar al frío, cuando del fondo del alma de mi amigo ecuatoriano le sale un ACHACHAY que frío hace, fue en ese momento que el único que le entendía era yo. Que linda palabra carajo!!! “ACHACHAY” tan sentida, tan espontánea, tan descriptiva, casi una onomatopeya que describía perfectamente lo que nuestros cuerpitos latinos estaban sintiendo. Sólo fue escucharla para calentarme un poquito más, como un hechizo o un conjuro, para empezar a sentir calor como cuando te tomas un canelazo bien caliente en el país chiquito cerquita del cielo.

Estaba claro, hay palabras que te transportan, te enfurecen, te enternecen, pero las ecuapalabras cuando estás lejos de tu tierra tienen la capacidad de abrigarte el alma. Que alegría fue escuchar ese achachay que nos hace diferentes, que es nuestra marca, nuestro documento de identidad de serranos ecuatorianos con la “rr” bien arrastrada. Pero hasta el CHUTA ahora me parece bonito, casi música para los oídos y caricia para el alma. Pero la que se lleva el galardón de palabra calefón del alma es ÑAÑO(A), expresa tantas cosas: cercanía, fraternidad, confianza, tu hermano de sangre que a veces no solo es ñaño, sino ñañito(a), con más dulzura, con más cariño. Es que sólo de oírla el corazón helado empieza a derretir su hielo pues late más fuerte.

Y así tantas ecuapalabras que nos abrigan el alma y nos permiten soportar el frío de este largo invierno que ni siquiera empieza pero que ya nos saca esos achachay bien sentidos que por paradójico que parezca me genera calor. Qué CHÉVERE es poder identificarlas e identificarnos cuando las escuchamos a miles de Km. de tu tierra. Y aquí van algunas más:

lunes, 24 de noviembre de 2008

Y LA AMERICANA?????



Mientras aún deprimido pensaba en la discusión que tuve con mi compañera de piso (depar) por el uso del teléfono, y en el fondo seguía maldiciendo haber caído en este país de gente tan poco sensible y superficial, una amiga de la Universidad me preguntaba: “Edu, quiero que conozcas a una amiga americana (gringuita en ecuatoriano) que viajará a Ecuador próximamente y que quiere conocer a un ecuatoriano para que le aconseje el itinerario de viaje”. No me podía negar, pues si de enseñar mi país se trata, no hay nada que me detenga y que me de tanta satisfacción. “Claro, será un placer”, respondí una vez más con mi sí fácil y mi no negociable, de todas maneras pusimos hora y fecha del encuentro hispa-gringo-ecuatoriano.

Seguía pensando en todo esto cuando un compañero de la Universidad al pasar frente a su oficina me pregunta: “¿¿Edu cuánto calzas??”, le respondí inmediatamente y no fue hasta la noche cuando caí en la cuenta lo raro de esa pregunta. “Es que estos españoles sí que son raros”, me dije sin pensar más en eso.

Y en otra ocasión mientras iba en metro rumbo a Madrid, una amiga me preguntó la dirección de un restaurante ecuatoriano, mi preferido, a lo que tampoco negué información pues a un país también se lo conoce por el paladar, sobretodo cuando se trata de unos ricos llapingachitos, con hornado, patacones, o fritada.

Hasta que finalmente llegó el día de conocer a la “americana” que viajaría próximamente al Ecuador. Mi amiga me dijo que me llevaría a mí hasta un bar en Madrid donde nos esperaría la gringuita. Mientras íbamos hacia allá, le pregunté sobre ella, que cómo así había decidido ir a Ecuador? Qué a qué se dedicaba?? Qué dónde la conoció? etc, etc; pues siempre he pensado que hay que tener algunos datos sobre la persona a quien vas a recomendar tu país, y lugares posibles que le gustarían.

Mi amiga me dijo que es bióloga, que decidió viajar a Ecuador pues quiere ubicarse nuevamente en este mundo como mochilera por Sudamérica, que la conoció en una pasantía en California y que ahora mismo no tenía trabajo pero había ahorrado para realizar este aventurero viaje. Sonaba interesante todo ese currículum de la americana. Así que mientras nos aproximábamos al dicho bar, me di cuenta que estaba muy cerquita de mi restaurante ecuatoriano preferido. “A lo mejor la americana descubrió el lugar y nos citó ahí mismo, que buena idea, una forma de adelantar el viaje a Ecuador”, comenté a mi amiga.

Efectivamente, era mi restaurante preferido, qué coincidencia!!. Entramos en el sitio pero no había nadie con cara de gringo, la mesera nos dijo que nos esperaba en el piso de abajo. Al llegar hasta ahí había unas cortinas las abrí sin dudar para ver si de una vez conozco a la misteriosa americana y lo que vi al otro lado de las cortinas fue a todos mis compañeros de la Universidad con una copa en la mano, gritando SORPRESA!!!!!!!!!!!!

Qué raro, pero qué hacen aquí? Fue lo que primero pensé. Para quién es la fiesta sorpresa?? Un cartel que decía GRACIAS EDU!! Indicaba que era para mí. Pero si no es mi cumple, ni he acabado la tesis, no entendía nada de nada. Mis compañeros muertos de la risa, decían que era en agradecimiento por los talleres de movimiento que les doy en la Universidad. En la mesa llena de globos nos esperaba un menú ecuatoriano, y unos regalos: un CD con música para el taller, y un par de zapatos. Claro en ese momento entendí todo, esto lo estaban preparando desde hace unos meses y yo ni una mínima sospecha.

Lo más chistoso es que los españoles a los que yo criticaba de superficiales, insensibles y raros ahora eran los más generosos, sensibles y buenas gentes que pude haber conocido.

Qué hable, qué hable!! Me decían mis compañeros el rato del brindis. Y yo aún confundido por lo que estaba pasando dije: Y la americana?????
?






martes, 11 de noviembre de 2008

ESTE SEÑOR!!

Este señor, hombre trabajador de campo y haciendas, enfrentó muy joven una primera crisis económica mundial que le dejó sin nada material.
Este señor fue capaz de renunciar a su amor por la felicidad de ella, pero ella sabía que su felicidad estaba con él a pesar de no tener comodidades.
A este señor se le murió su primera hija de dos años porque la medicina no estaba tan avanzada, y también se quedó cojo por culpa de uno de esas nuevas máquinas que empezaban a circular por las calles llamadas carros que se movían sin caballos.
Este señor tuvo que caminar kilómetros y kilómetros para buscar a sus hijos luego de un gran terremoto que destruyó caminos y carreteras.
Este señor fue profesor de lengua española de varias generaciones, pero maestro de vida para muchas otras.
Este señor fue un inmigrante de la gran ciudad, que dejó su tierra y su campo en busca del porvenir de sus hijos.
Este señor dejaba de comer por visitar a sus hijos que estudiaban fuera y a quienes enseñó que el estudio era lo único y mejor que les podía heredar.
Este señor era elegante, de sombrero y terno cuando salía a la calle, pero de poncho y abrigos cuando andaba en su casa.
Este señor era exigente, disciplinado, ordenado, honesto hasta decir basta, generoso al extremo, sin tener excesos ni acumular ropa ni fortuna.
Este señor era sensible, lloraba frente a la injusticia y el dolor ajeno, y podía subirse a aviones a pesar del miedo a las máquinas nuevas, si de sus amores se trataba hasta hablaba inglés en español.
Este señor era de misas dominicales y muy tempranas, y de jugar a las cosquillas con sus nietos, sin olvidarse de ninguno de sus cumpleaños y vayan que eran casi 20!!
Este señor era de tabaco, café y baraja, de escuchar la radio y de ver las noticias de las 8:30 de la noche.
Este señor era de sus rosas, de los injertos y de las podas.
Este señor podía hacer sus propios muebles, los zapatos de sus hijos, la casa del perro, podía ser carpintero, electricista, escritor, profesor, jardinero, pero lo más importante es que era mi abuelo!!!.
(Al abuelito Pepe, en el vigésimo aniversario de su muerte).

lunes, 13 de octubre de 2008

CUANDO LAS HOJAS CAEN....


Parece mentira pero es mi 5to. otoño aquí. Ya hace 4 años que decidí cambiar mis acogedoras y cercanas montañas por este cielo amplio y distante; que decidí cambiar mi cómoda pasividad por esta incómoda actividad; ya hace 4 años que cambié el calor de un hogar por un impersonal “piso compartido”; hace 4 años que cambié mi privilegiada y segura vida de profesional ecuatoriano, por la inseguridad de estudiante extranjero, para muchos un inmigrante ecuatoriano más.

Pero no me arrepiento pues este cambio desde la seguridad a la fragilidad me ha enseñado mucho. Será por eso tal vez que cada año Dios parece recordarnos con cada hoja que cae de un árbol, que nada es eterno sólo EL. Que justamente los árboles más frondosos y de un verde brillante, que nos protegían en el verano, justo esos son los que primero pierden sus hojas. Una a una, con sus colores naranjas, marrones y amarillos; una fragilidad de colores, que dejan al árbol sin adornos, ni superficialidades; lo dejan al descubierto con sus troncos y sus ramas completamente vulnerables y expuestos al frío invierno que vendrá.

Quizás por eso me gusta el otoño, pues me ayuda a aceptar la fragilidad humana, mi fragilidad. Pues no siempre soy el Eduardo verano o primavera, que se ríe, baila, anima, convoca, se reúne y juega. Sino que soy como el chopo, el castaño, el álamo o el olmo, que en otoño demuestran su fragilidad, la profundidad de sus troncos y ramas torcidas e imperfectas, que no siempre acogen y protegen, quedando vulnerables y expuestas, transmitiendo ya no alegría, sino soledad.

Que gran paso es aceptarse frágil, débil y vulnerable, reconocerse humano: imperfecto, mortal y humilde; sin la soberbia del pino, el roble o el ciprés, que nunca sabrán lo que es ser débil y sencillo, y lo que es peor, tampoco nunca sabrán la maravilla de volver a retoñar y renacer en medio de sus montañas, de la comodidad del calor de hogar, cuando lleguen nuevamente esas seguridades que aunque tardan seguro volverán. Por eso siempre hemos escuchado que del lado del pobre y el débil siempre se genera vida en abundancia.

Así es la vida y así de especial es mi otoño, que si tuviera una banda sonora sería esta:

jueves, 2 de octubre de 2008

QUIMBOLITOS DE MANZANA

¿Qué es lo que más te gustó de lo que probaste en Ecuador?.. "Los quimbolitos que hace tu mamá..!!" Me respondió una española cuando volvíamos de Ecuador. Y es que ahora que lo pienso es cierto.

Cómo voy a olvidar su proceso cuando de niño me decía mi madre: "ve al jardín y trae las hojas más sanas para los quimbolos". Y yo salía con cuchillo en mano orgulloso de que me hayan encomendado esa gran misión, traer las mejores hojas, sin cortes, ni viejas, sino las más verdes y sanas.

Cómo voy a olvidar su elaboración cuando todos en la cocina teníamos una tarea importante. La mía era generalmente poner las pasas en la masa y cuando ya crecí lo suficiente doblar las hojas o batir la masa.

Cómo voy a olvidar su aroma cuando de vez en cuando me asomaba para ver si ya estaban listos, y salía un vapor dulce húmedo que siempre se confundía con el olor del café que acompañaba a los esponjosos quimbolitos.

Cómo voy a olvidar su sabor: cuando era capaz de repetirme una y otra vez, sabor a manzana, sabor a familia, sabor a madre.

Así que por primera vez en la historia del blog, hago pública la receta que ha pasado generación tras generación, sale del arrugado y sucio papel de cocina para llenar la página de este blog LA RECETA DE LOS QUIMBOLITOS DE MANZANA!! tomen nota:

Ingredientes:



- 2 tazas de harina de castilla
- 4 manzanas medianas
- 1 1/2 tazas de azúar
- 4 huevos - 2 cucharas de royal
- 1/2libra de mantequillas
- pasas
- hojas de achera

PREPARACION
1. Se pela las manzanas y se pica en cuadrados pequeños
2. Licuar de poco en poco alternando mantequilla, manzanas, huevos y azúcar hasta conseguir una mezcla uniforme
3. El licuado se mezcla con la harina que previamente fue mezclada con el royal
4. Si está muy aguado se puede agregar harina
5. Poner la mezcla en hojas de achera
6. Cocinar en tamalera por media hora

NOTA 1: Aunque no lo crean es lo más facil de preparar, excepto por dos inconvenientes cuando vives fuera: a) tamalera b) las hojas de achera. Pero la solución está en conseguir una olla grande y un cernidor o colador de metal donde poner los quimbolitos, y en vez de hojas puedes usar papel aluminio, miren cómo queda:

NOTA 2: Si invitan a extranjeros acompañen los quimbolos con una taza de café, pero cuidado que no ocurra como con aquel gringuito al que le preguntaron si le gustó los quimbolitos y dijo: " muy rico, mucho bueno, pero lo único que no gustar, es la lechuga un poco dura".

BUEN PROVECHO!!

martes, 16 de septiembre de 2008

TREINTA Y CINCOMENTARIOS!!!!

Pues la edad nos enseña que hay que escuchar más y hablar menos, por eso Dios nos dió solo una boca y dos orejas, orejotas en mi caso, jeje. Y sin más comentarios, a escuchar!!!!:

http://www.youtube.com/watch?v=OFzeqHoeZaA

miércoles, 10 de septiembre de 2008

EL SEXO DE LOS ÁNGELES


Unos dicen que su sexo es masculino como los arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel; otros que el sexo es femenino por su ternura, dulzura y protección maternal. Pues yo estoy ahora convencido de que son masculinos y femeninos, y que no les hace falta un par de alas blancas y luminosas para hacer el bien, únicamente un corazón generoso para cuidar de alguien no por ser su familiar, ni su amigo o por esperar algo a cambio, simplemente por el deseo de ayudar.


Unos dicen que su ángel se llama Ariel, Miguel, o incluso Lucifer, yo sé que dos de mis ángeles son Ma. José y Dan, y que no viven en el cielo o volando por ahí entre las nubes, sino que viven muy cerca, aquí mismo con los dos pies sobre la Tierra, y metidos entre las plantas y los musgos. Dos seres tan humanos que hasta parecen divinos, porque son capaces de confiar, de guiar y alumbrar tu camino, sin haber hecho nada para merecerte ese nuevo destino.


Esto va por esos ángeles sin alas, que no vuelan sino que están con nosotros para ayudarnos a crecer y que todos tenemos cerca.